jueves, 6 de abril de 2017

5. Conócete y descubre que quiere de Dios de Ti, en su nombre haz tu proyecto de vida.

AUTOBIOGRAFÍA.

Pautas para una autobiografía.
Con esta herramienta podrás continuar el conocimiento de ti mismo y de los caminos de Dios en tu vida. Lee la pauta varias veces, si es necesario. Responde por escrito y con mucha libertad, sin pensar en tanta elaboración, después podrás detenerte para organizar mejor tus apuntes. En un primer momento deja que las cosas fluyan desde tu corazón, lo que buscas es profundizar en Quién eres tú.
Nombre:
Fecha y lugar de Nacimiento:
1.       Familia. Describe a tus padres y hermanos: quiénes son, qué hacen, cuáles son sus intereses y opiniones, qué es lo que más valoran, y a qué dan más importancia. Describe el ambiente de tu casa: clima afectivo, las relaciones con los de adentro y los de afuera, tu “lugar” entre ellos. Qué es lo que más destacas de tu familia.

2.       Historia personal. Señala los recuerdos de tu infancia que te parezcan más significativos y que tienen que ver con tu forma de ser actualmente. Lo que ha marcado tu vida. Nombra también las personas que han pasado por tu vida influyendo positiva o negativamente, como: amigos, adultos importantes. Ausencias importantes, vacíos. Momentos de aislamientos fuertes, de gran felicidad, de crisis, de giros en la vida. Lo que más destacas de tu vida de estudios y tus aspiraciones a futuro.

3.       Afectividad. Reconoce tus afectos; te sientes querido y amado, sabes hacerlo. Cómo sueles reaccionar ante las situaciones conflictivas y las de gran felicidad. Cómo has vivido la amistad. Has tenido experiencia de noviazgo. Eres estable en tus sentimientos y emociones, te conoces a fondo en tus tristezas, alegrías, entregas, vacíos, amarguras, soledades. Has pensado en formar una familia, qué piensas de ello.

4.       Imagen personal. Descríbete tal como te ves: con tus cualidades, defectos, inquietudes y deseos. Cómo crees que te ven los demás… coincide con tu propia imagen. Cuál es mayor dificultad en la experiencia de ser tú mismo.

5.       Vida de fe, imagen de Dios y participación en la Iglesia. Realiza una descripción de tu fe, lo que te ha ayudado a crecer, las dificultades, tu compromiso, tus vivencias. Participas en la iglesia, que piensas de ella. Tu experiencia personal con Dios y la imagen que tienes de Él.







PROYECTO DE  VIDA.
¿Para qué hacer el proyecto personal de vida?
El Evangelio es el proyecto de vida del cristiano. Hacer el proyecto personal significa colocarse en un proceso de acogida del proyecto que Dios tiene sobre ti. La vida está siempre en construcción y Dios te dice: “Antes de formarte en el seno materno, ya te conocía” (Jer 1,5). Dios tiene un camino para tu vida, que estás tratando de descubrir y hacerlo tuyo.
Este cuadro de tu futuro, que descubres como fruto de un discernimiento, te ofrece la dirección para tu vida. Cuando sabe a dónde estás llamado a llegar, es más fácil hacer converger todos los elementos de tu existencia cotidiana –aspiraciones, energías, valores- hacia la consecución de la meta. ¡No permitas que tu vida esté fragmentada, o se disperse, o se deje arrastrar por la corriente! ¡Quien no sabe adónde va, acaba en cualquier parte!  El proyecto personal es precisamente este instrumento de unificación.
Mientras vas dando pasos para unificar tu vida, puedes evaluar algunos aspectos de cómo vives. Comienzas a conocerte con mayor lucidez en tus valores y en tus límites; te das cuenta de lo que debes cambiar, si quieres alcanzar la visión de tu vida en fidelidad a la llamada de Dios. Te vas convenciendo cada vez más de la necesidad y hasta de la belleza del nuevo planteamiento que quieres dar a tu existencia. Te sientes impulsado a hacer esfuerzos para cambiar, para trabajar sobre ti, para tomar decisiones importantes, etc. Así el proyecto se convierte para ti en un medio de conversión y de renovación y te lleva a una mayor autenticidad.
De este modo tomas en tus manos tu vida y asumes responsabilidades. Mediante el proyecto personal, guiado por el Espíritu de Dios y de su gracia, te haces “protagonista necesario e insustituible” de tu formación, ejercitando tu libertad, definiendo tus metas, construyendo tu identidad, llegando a ser aquello para lo que Dios te llama.
Por tanto, como habrás notado, el proyecto no es una simple declaración de intenciones o de deseos, ni un plan de especialización profesional. El proyecto personal de vida es la descripción de la meta que tú quieres alcanzar y de los pasos que quieres dar para llegar a ella, siempre mirando al crecimiento en la vocación.

¿Qué entendemos por proyecto personal de vida?

Podemos vivir dejándonos llevar por la rutina en todo lo que atañe a nuestra vida. También es posible vivir nuestra vida tomándola en nuestras manos y orientándola según un proyecto de Dios. Aquí se sitúa lo que llamamos proyecto de vida.

Hay muchas formas de plantear estos proyectos de vida, con orientaciones distintas y métodos diferentes. Lo que nosotros queremos ofrecer en nuestro camino espiritual ss.cc. es algo muy simple: se trata de un sencillo instrumento que nos puede ayudar a organizar algunos elementos de la vida espiritual en torno a objetivos que queremos vivir en nuestra vida de cada día, poniendo algunos medios para conseguir dichos objetivos.

Objetivo General que podríamos señalar es: “el deseo de ser fieles al compromiso de la propia vocación (la que Dios tenga para mi) en el seguimiento de Jesús según el Evangelio.”

Cuando hablamos de objetivo nos referimos a aquello que queremos conseguir en un tiempo o plazo determinado de nuestra vida en algunos ámbitos de ella (objetivos particulares). Cuando hablamos de medios nos referimos a acciones concretas y evaluables que vamos a realizar para conseguir los objetivos que nos hemos propuesto en un ámbito concreto de nuestra vida. Hablaremos también de actitudes refiriéndonos a las disposiciones interiores que necesitamos vivir para no caer en un mero cumplimiento externo de nuestros propósitos que requieren justamente de una intención espiritual.

 Elaboración del proyecto personal de vida   

Anota a continuación qué te gustaría conseguir en un tiempo futuro, que tú debes señalar para una oportuna evaluación,  en los siguientes ámbitos de tu vida =Objetivo. Luego  anota los medios evaluables que pondrás para conseguir lo que te has propuesto = Medios. Anota también una o más actitudes o disposiciones interiores que deberás cultivar para conseguir lo que te has propuesto para todo este tiempo = Actitudes.

Presentamos aquí algunas sugerencias que les pueden ser útiles a la hora de definir el proyecto de vida personal para el tiempo que viene. Podemos escoger alguna (s).

  1. Integrar como punto de partida del proyecto de vida algunos elementos de la vida espiritual: podemos recoger valores del evangelio, la persona de Jesús, los testimonios recibidos, etc.

  1. Nos podemos preguntar: ¿Qué me pide Dios hoy, donde me interroga más fuerte? Podemos escribir un diálogo con el Señor, lo más espontáneo posible, conversando sobre nuestra vida de hoy y de nuestros anhelos.

  1. ¿Qué personaje me ilumina en mi camino espiritual para hacer mi P.de V.? ¿Qué texto de la Escritura me identifica? ¿Qué me sugiere para mi camino espiritual?


  1. En la vida personal:
Objetivo:
Medios:
Actitudes

  1. En la vida familiar:
Objetivo:
Medios:
Actitudes:

  1. En la vida en sociedad:
Objetivo:
Medios:
Actitudes:

  1. En la vida estudiantil y/o laboral:
Objetivo:
Medios:
Actitudes:

5.      En la vida de Fe y la Vocación:
Objetivo:
Medios:
Actitudes:

6.      En la vida de iglesia (comunidad, colegio, liturgia, sacramentos, …):
Objetivo:
Medios:
Actitudes:

7.      En la vida Espiritual (lectura de la Palabra de Dios, lectura Espiritual, adoración, oración personal, etc.):
Objetivo:
Medios:
Actitudes:


Puedes escribir una carta a Jesús o, presentarte en oración ante Él con tu proyecto, expresándole los propósitos señalados y pidiéndole su compañía en este camino.

MI AUTOBIOGRAFÍA VOCACIONAL

QUE DETALLE
Que detalle señor has tenido conmigo
Cuando me llamaste cuando me Elegiste
Cuando me dijiste que tú eras mi amigo
Que detalle señor has tenido conmigo

Te acercaste a mi puerta pronunciaste mi nombre
Yo temblando te dije aquí estoy señor;
Tú hablaste de un reino, de un tesoro escondido;
De un mensaje fraterno que encendió mi ilusión;

Que detalle señor has tenido conmigo
Cuando me llamaste cuando me elegiste
Cuándo me dijiste que tú eras mi amigo
Que detalle señor has tenido conmigo

Yo deje casa y pueblo por vivir tu aventura
Codo a codo contigo comencé a caminar
Han pasado los años y aunque apriete el cansancio
Paso a paso te sigo sin mirar hacia atrás.

Orientaciones
La Autobiografía vocacional es un instrumento de discernimiento, a través de la memoria creyente de la propia vida La vocación afecta a todo.  Orar con lo escrito en la autobiografía.
Lo que vas a hacer es: pasar la película de tu propia vida. Destaca lo que para ti haya sido más importante y significativo. Por supuesto que a veces tendrás que navegar por aguas que no son demasiado claras o que no te gustaría tocar. Por eso, antes de comenzar repite mentalmente varias veces: “Todo lo que he vivido, absolutamente todo, ya ha sido asumido y acogido por Dios y Él me quiere así”.

Indicaciones metodológicas para redactarla

1. Cómo escribir. Tal vez recuerda y retoma un texto bíblico, que resuene en tu corazón. Antes de escribir, detenerse con mucha calma. En la autobiografía, implicarse en ella, tener la sensación de “mojarse”; hablar de mí mismo, con pelos y señales... incluso llegando a redactar cosas que suponen valentía. Escribir para sí mismo, no reservarse nada. Al escribir expresar sentimientos básicos: confianza, agradecimiento, súplica,... Conviene ser precisos, concisos. Al escuchar o leer la autobiografía se debe “oír” la experiencia vivida.

2. Qué escribir. Un esquema es el que sigue un orden cronológico. Evitar la “verborrea” o el “mariposear” yendo de una cosa a otra, sin meterse a fondo.
Conviene seguir tres pasos: DELIMITAR. No empezar a escribir hasta determinar qué se quiere analizar. Señalar una sola cosa, que tenga cierta relevancia. Nombrarla de manera que eso concentre la atención. EXPLORAR. Se trata de hacer el inventario de todos los elementos que constituyen esa experiencia y que, obviamente, se recuerden: lugares, personas, palabras, sensaciones, reacciones,...etc. AHONDAR. Se trata de preguntarse y responder de manera permanente ¿por qué?, ¿qué hay detrás de esto? ¿cuáles son las raíces? ¿qué lo causa? ¿de dónde viene esto?... Se trata de ir hasta el fondo de la circunstancia analizada.

3. Proceso. Unos recuerdos llevan a otros. Hasta que se alcanza a dar nombre a cosas que nos asustan, se necesita tiempo. Al principio, la autobiografía suele ser una especie de desahogo. Hay que ir “soltando las compuertas”. Más tarde, sin darse cuenta, las piezas comienzan a encajar. La autobiografía debe llevar a la vida. Y tú mismo puedes decir claramente que “te has sentido llamado por Dios”. La memoria histórica desde la fe nos recuerda que Dios es fiel y que mantiene su palabra.
Ahora toma un papel en blanco e intenta desgranar tu propia historia. Te recomiendo que escribas por una sola de las caras de las hojas, de manera que por la parte de atrás puedas seguir completando. Seguro que a medida que te metas, irán surgiendo nuevos recuerdos que te interesan consignar por escrito. Cuando termines, intenta seguir orando: ¿No tienes mucho que agradecer a Dios? ¿Por qué tienes que pedir perdón? Recuerda: “Todo lo que he vivido, absolutamente todo, ya ha sido asumido y acogido por Dios y me quiere así”.


Preguntas orientativas
1.     Identidad humana:
• Tienes una historia que tú no has creado. Tus nombres y apellidos hablan de tu familia. ¿Asumes esta historia? ¿La conoces? ¿Estás reconciliado con ella? Registra las grandes etapas de tu vida.
• ¿Cómo ha sido y es la relación con tu madre, tu padre, con cada uno de tus hermanos, la familia...? • Habla del lugar en que naciste y creciste; mira si quedan raíces en ti. Memoria de tus experiencias más significativas. • Recuerda lo más significativo de tu infancia: amigos, aficiones, la escuela...
• Refresca cómo viviste tu adolescencia: miedos, temores, descubrimientos, decepciones, crisis, cosas nuevas. • Mira tú forma de ser, tu carácter y tu temperamento: ¿qué es lo positivo y lo negativo de ti mismo?
• ¿Aceptas tu propio cuerpo, tu nivel cultural, tu inteligencia, tus lagunas, límites, defectos y carencias? • Di una palabra sobre cómo estás asumiendo e integrando tu propia sexualidad. ¿Cuál ha sido el itinerario de tu despertar afectivo? ¿Puedes evocar tus experiencias más significativas al respecto: gozos, traumas,...? ¿Cómo es tu relación con el otro sexo? ¿Qué pinta Dios -tu fe, tus convicciones- en tu experiencia afectivo-sexual?
• Haz un mapa de tus estados de ánimo: cimas y valles, desiertos y mares... Pon un nombre a tus vacíos y limitaciones, a tus preocupaciones. • Tus aficiones, los valores que te mueven y te han movido: ¿en qué has puesto tus ilusiones y en qué las pones ahora mismo?
• Las mayores satisfacciones y los mejores momentos los has tenido cuando... • ¿Cómo te ves en cuanto a tu fuerza de voluntad y tu capacidad de perseverancia y esfuerzo? • ¿Qué personas te han influido más –suelen ser, de ordinario, nuestros amigos y nuestros enemigos-? ¿En qué te han influido en concreto? ¿Por qué? • Describe la imagen que tienes de ti mismo ahora.

2.    Identidad religiosa:
• ¿Cuáles son tus primeros recuerdos religiosos? (lugares, personas...) • ¿Qué ha significado para ti la fe en Dios, la amistad con Jesús...? • ¿Has tenido alguna experiencia de llamada del Señor? ¿Cómo fue? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué pasó exactamente? ¿Cómo reaccionaste después? ¿Por qué sientes que fue algo de Dios? ¿A quién se lo dijiste? ¿Por qué?
• Compara brevemente tu proceso de crecimiento y maduración personal y tu cambio en la imagen que tienes de Dios. ¿Han crecido igual o al mismo tiempo? ¿Por qué?
• ¿Cómo ha sido tu proceso de discernimiento vocacional? Etapas, signos, “Palabras”... • ¿Quién te ha acompañado en ese proceso? ¿Cómo valoras el acompañamiento? ¿Para qué te ha servido en concreto hasta ahora? ¿Qué ayudas precisas ahora? 
• Con la Iglesia: ¿te sientes alguien que pertenece a la Iglesia? Explícate ¿Por qué? • Oración, Palabra de Dios, Sacramentos (Eucaristía y Reconciliación): ¿qué lugar ocupan en tu vida? • María, en una palabra ha sido y es para ti...
• Tu ubicación eclesial. Significado personal que das a la Congregación religiosa a la que te sientes llamado, a su espiritualidad y estilo de vida y misión. ¿Por qué aquí? • Tu vocación religiosa: origen, desarrollo, etapas, sentido que das a todo lo pasado...

ORACIÓN:
Señor, escucha mi oración; viene de un corazón joven.
Te invoco, Señor; he decidido buscar en ti ayuda.
Alarga tus manos y aprieta entre las tuyas las mías.

Busco tu rostro, Señor, y me acojo al calor de tus manos;
busco sentirme seguro contigo y que nada me falte a tu lado;
busco la fuerza y el poder de tu Espíritu de Vida,
para que aliente los pasos de mi camino hacia tu casa.
Mi corazón tiene hambre y sed de ti
y quiere saciarse con tu presencia
Sé para mí, Señor, la roca firme en quien me apoyo cada día
y dame la seguridad de sentirme amado por tu corazón de Padre. Amén.





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