miércoles, 20 de septiembre de 2017

Si crees que Dios te llama a ser SS.CC. ten en cuenta esto...

 Si crees que Dios te llama a ser SS.CC. ten en cuenta esto...



Querido Joven.Dice Papa Francisco: “Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfecto somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y servir a los demás. Para Él eso es lo importante y siempre va a insistir en lo mismo —no se fija en tu altura, si hablas bien o mal,... La única pregunta es: ¿Quieres seguirme y ser mi discípulo?—.


“…¡Miren, nosotros los cristianos seguimos a un hombre
que no tiene cuna de reyes, sino brazos de carpintero!»
Sigo a un hombre que no es de mi raza,
ni es de mi siglo siquiera.
Sigo a un tal Jesús de Nazaret que no ha escrito libros
ni mandado ejércitos.
Todo lo que Él ha dicho es mi palabra y mi alimento.
Todo lo que Él ha hecho es lo que más quiero.
Y su camino es mi camino
y su Padre es mi Padre;
 y su causa es la mía.” Esteban Gumucio, ss.cc.

Joven, necesitas:

1.       Motivación sincera de iniciar un camino centrado en la persona de Jesús y disposición para vivir en otros países.
2.      Crecer la experiencia de fe, el encuentro personal e íntimo con Dios, en la oración, adoración y la eucaristía.
2.   Acompañamiento personal y espiritual, trabajar en un material que te ofrecemos para que tomes la mejor opción para tu vida.
3.   Capacidad para vivir en comunidad y de relacionarse sanamente con los demás.
5.   Tener entre 18 y 25 años.
6.   Buena salud: física, mental, afectiva que permitan cumplir con las exigencias de la vida religiosa misionera.
7.   Capacidad intelectual necesaria para la formación a nivel humano, académico y espiritual.
8.   Documentos civiles (registro, cédula, diploma y acta de grado); eclesiásticos (partidas de bautismo, confirmación) y exámenes médicos; cartas de presentación de un sacerdote o religioso/a, o de un catequista. Tus elementos personales…


El Aspirantado es:
-          Una experiencia de discernimiento vocacional y conocimiento mutuo entre el joven candidato y la Congregación. Se desarrolla durante al menos seis meses en Bogotá. Con miras a ingresar al postulantado (dos años en Quito) o descartar esa opción de vida siguiendo la búsqueda del llamado del Señor.
-          Quiere acompañar al candidato con una experiencia de vida en comunidad, de oración, de formación humana - académica y de apostolado (parroquial o en otro lugar).

Así se dirigiría San Damián de Molokai, ss.cc., a los estudiantes de la Congregación: “Nuestro Divino Salvador está con sus misioneros. Venid, pues, a trabajar a su viña, pues es muy grande la necesidad de obreros. Cuántos pobres en esta isla os esperan y extienden sus brazos para que vengáis a bautizarlos y a instruirlos. Sed primeramente buenos religiosos y seréis, así lo espero, buenos misioneros”


“Dios y Padre nuestro.
Te suplicamos:
¡danos más obreros para tu mies!
¡concédenos ministros según tu corazón!
¡suscita en nuestras familias, vocaciones para la vida religiosa y sacerdotal!
¡elige entre nuestros jóvenes a aquellos dispuestos y generosos,
para que tu obra de salvación
llegue a todos los rincones de la tierra!
Te lo pedimos por mediación
de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Amén.”

Red de ayuda a las vocaciones ss.cc.:
1.    Animar a los jóvenes a descubrir el camino que Dios quiere para ellos.
2.    Orar, por las vocaciones.

3.    Donar, para que los jóvenes que ingresan puedan seguir su proceso formativo.


CONTÁCTENOS:

Comisión de Pastoral Vacacional pvsersscc:
Miguel Ortega  (Whats App 311 5992655)
Arley Guarín
Fabián Cifuentes 311 2697875,
Elkin Collazos
Arnoldo Fernández.
Bogotá, Calle 78 N. 62-23. Barrio Simón Bolívar. Tel. 225 03 42.

E- mail: sersscc@gmail.com
Facebook: ser sagrados corazones Colombia
Blog: pvsersscc.blogspot.com.co
Página web: sscccolombia.com  ssccperu.com  ssccpicpus.com







16. Algunos desafíos que deja el Papa en su visita a Colombia.

Papa Francisco, algunos extractos y desafíos que deja su visita a Colombia.

 “Una Iglesia capaz de ser sacramento de esperanza

Muchos se lamentan de cierto déficit de esperanza en la América Latina actual. A nosotros no nos está consentida la «quejumbrosidad», porque la esperanza que tenemos viene de lo alto. (…).

La esperanza en América Latina tiene un rostro joven. Se habla con frecuencia de los jóvenes —se declaman estadísticas sobre el continente del futuro—, algunos ofrecen noticias sobre su presunta decadencia y sobre cuánto estén adormilados, otros aprovechan de su potencial para consumir, no pocos les proponen el rol de peones del tráfico de la droga y de la violencia. No se dejen capturar por tales caricaturas sobre sus jóvenes. Mírenlos a los ojos, busquen en ellos el coraje de la esperanza.

No es verdad que estén listos para repetir el pasado. Ábranles espacios concretos en las Iglesias particulares que les han sido confiadas, inviertan tiempo y recursos en su formación. Propongan programas educativos incisivos y objetivos pidiéndoles, como los padres le piden a los hijos, el resultado de sus potencialidades y educando su corazón en la alegría de la profundidad, no de la superficialidad. No se conformen con retóricas u opciones escritas en los planes pastorales jamás puestos en práctica.

He escogido Panamá, el istmo de este continente, para la Jornada Mundial de la Juventud de 2019 que será celebrada siguiendo el ejemplo de la Virgen que proclama: «He aquí la sierva» y «se cumpla en mí» (Lc 1,38).


Una Iglesia en misión
Teniendo en cuenta el generoso trabajo pastoral que ya desarrollan, permítanme ahora que les presente algunas inquietudes que llevo en mi corazón de pastor, deseoso de exhortarles a ser cada vez más una Iglesia en misión. Mis Predecesores ya han insistido sobre varios de estos desafíos: la familia y la vida, los jóvenes, los sacerdotes, las vocaciones, los laicos, la formación. Los decenios transcurridos, no obstante el ingente trabajo, quizás han vuelto aún más fatigosas las respuestas para hacer eficaz la maternidad de la Iglesia en el generar, alimentar y acompañar a sus hijos.
Pienso en las familias colombianas, en la defensa de la vida desde el vientre materno hasta su natural conclusión, en la plaga de la violencia y del alcoholismo, no raramente extendida en los hogares, en la fragilidad del vínculo matrimonial y la ausencia de los padres de familia con sus trágicas consecuencias de inseguridad y orfandad. Pienso en tantos jóvenes amenazados por el vacío del alma y arrastrados en la fuga de la droga, en el estilo de vida fácil, en la tentación subversiva. Pienso en los numerosos y generosos sacerdotes y en el desafío de sostenerlos en la fiel y cotidiana elección por Cristo y por la Iglesia, mientras algunos otros continúan propagando la cómoda neutralidad de aquellos que nada eligen para quedarse con la soledad de sí mismos. Pienso en los fieles laicos esparcidos en todas las Iglesias particulares, resistiendo fatigosamente para dejarse congregar por Dios que es comunión, aun cuando no pocos proclaman el nuevo dogma del egoísmo y de la muerte de toda solidaridad. Pienso en el inmenso esfuerzo de todos para profundizar la fe y hacerla luz viva para los corazones y lámpara para el primer paso.
No les traigo recetas ni intento dejarles una lista de tareas. Con todo quisiera rogarles que, al realizar en comunión su gravosa misión de pastores de Colombia, conserven la serenidad. Bien saben que en la noche el maligno continúa sembrando cizaña, pero tengan la paciencia del Señor del campo, confiándose en la buena calidad de sus granos. Aprendan de su longanimidad y magnanimidad. Sus tiempos son largos porque es inconmensurable su mirada de amor. Cuando el amor es reducido el corazón se vuelve impaciente, turbado por la ansiedad de hacer cosas, devorado por el miedo de haber fracasado. Crean sobre todo en la humildad de la semilla de Dios. Fíense de la potencia escondida de su levadura. Orienten el corazón sobre la preciosa fascinación que atrae y hace vender todo con tal de poseer ese divino tesoro.

De hecho, ¿qué otra cosa más fuerte pueden ofrecer a la familia colombiana que la fuerza humilde del Evangelio del amor generoso que une al hombre y a la mujer, haciéndolos imagen de la unión de Cristo con su Iglesia, transmisores y guardianes de la vida? Las familias tienen necesidad de saber que en Cristo pueden volverse árbol frondoso capaz de ofrecer sombra, dar fruto en todas las estaciones del año, anidar la vida en sus ramas. Son tantos hoy los que homenajean árboles sin sombra, infecundos, ramas privadas de nidos. Que para ustedes el punto de partida sea el testimonio alegre de que la felicidad está en otro lugar.
¿Qué cosa pueden ofrecer a sus jóvenes? Ellos aman sentirse amados, desconfían de quien los minusvalora, piden coherencia limpia y esperan ser involucrados. Recíbanlos, por tanto, con el corazón de Cristo y ábranles espacios en la vida de sus Iglesias. No participen en ninguna negociación que malvenda sus esperanzas. No tengan miedo de alzar serenamente la voz para recordar a todos que una sociedad que se deja seducir por el espejismo del narcotráfico se arrastra a sí misma en esa metástasis moral que mercantiliza el infierno y siembra por doquier la corrupción y, al mismo tiempo, engorda los paraísos fiscales. (...).
Vigilen por tanto sobre las raíces espirituales de sus sacerdotes. Condúzcanlos continuamente a aquella Cesarea de Filipo donde, desde los orígenes del Jordán de cada uno, puedan sentir de nuevo la pregunta de Jesús: ¿Quién soy yo para ti? La razón del gradual deterioro que muchas veces lleva a la muerte del discípulo siempre está en un corazón que ya no puede responder: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios» (cf. Mt 16,13-16). De aquí se debilita el coraje de la irreversibilidad del don de sí, y deriva también la desorientación interior, el cansancio de un corazón que ya no sabe acompañar al Señor en su camino hacia Jerusalén.
Cuiden especialmente el itinerario formativo de sus sacerdotes, desde el nacimiento de la llamada de Dios en sus corazones. La nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, recientemente publicada, es un valioso recurso, aún por aplicar, para que la Iglesia colombiana esté a la altura del don de Dios que nunca ha dejado de llamar al sacerdocio a tantos de sus hijos.
No descuiden, por favor, la vida de los consagrados y consagradas. Ellos y ellas constituyen la bofetada kerigmática a toda mundanidad y son llamados a quemar cualquier resaca de valores mundanos en el fuego de las bienaventuranzas vividas sin glosa y en el total abajamiento de sí mismos en el servicio. No los consideren como «recursos de utilidad» para las obras apostólicas; más bien, sepan ver en ellos el grito del amor consagrado de la Esposa: «Ven Señor Jesús» (Ap 22,20).
Reserven la misma preocupación formativa a sus laicos, de los cuales depende no sólo la solidez de las comunidades de fe, sino gran parte de la presencia de la Iglesia en el ámbito de la cultura, de la política, de la economía. Formar en la Iglesia significa ponerse en contacto con la fe viviente de la Comunidad viva, introducirse en un patrimonio de experiencias y de respuestas que suscita el Espíritu Santo, porque Él es quien enseña todas las cosas (cf. Jn 14,26).
Un pensamiento quisiera dirigir a los desafíos de la Iglesia en la Amazonia, región de la cual con razón están orgullosos, porque es parte esencial de la maravillosa biodiversidad de este País. La Amazonia es para todos nosotros una prueba decisiva para verificar si nuestra sociedad, casi siempre reducida al materialismo y pragmatismo, está en grado de custodiar lo que ha recibido gratuitamente, no para desvalijarlo, sino para hacerlo fecundo. Pienso, sobre todo, en la arcana sabiduría de los pueblos indígenas amazónicos y me pregunto si somos aún capaces de aprender de ellos la sacralidad de la vida, el respeto por la naturaleza, la conciencia de que no solamente la razón instrumental es suficiente para colmar la vida del hombre y responder a sus más inquietantes interrogantes." Papa Francisco. 



lunes, 11 de septiembre de 2017

15. El Papa Francisco en Colombia, invita a seguir a Jesús.

Papa Francisco en Colombia. Jesús sigue invitando a seguirlo.
Del Evangelio según Lucas 5,1-11 “Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.» Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.”


“El Evangelista recuerda que el llamado de los primeros discípulos fue a orillas del lago de Genesaret, allí donde la gente se aglutinaba para escuchar una voz capaz de orientarlos e iluminarlos; y también es el lugar donde los pescadores cierran sus fatigosas jornadas, en las que buscan el sustento para llevar una vida sin penurias, una vida digna y feliz…
En el mar abierto se confunden la esperada fecundidad del trabajo con la frustración por la inutilidad de los esfuerzos vanos…
Esta querida ciudad, Bogotá, y este hermoso País, Colombia, tienen mucho de estos escenarios humanos presentados por el Evangelio. Aquí se encuentran multitudes anhelantes de una palabra de vida, que ilumine con su luz todos los esfuerzos y muestre el sentido y la belleza de la existencia humana.
Estas multitudes de hombres y mujeres, niños y ancianos habitan una tierra de inimaginable fecundidad, que podría dar frutos para todos. Pero también aquí, como en otras partes, hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana que siega a diario la existencia de tantos inocentes, cuya sangre clama al cielo; las tinieblas de la sed de venganza y del odio que mancha con sangre humana las manos de quienes se toman la justicia por su cuenta; las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas. A todas esas tinieblas Jesús las disipa y destruye con su mandato en la barca de Pedro: «Navega mar adentro» (Lc 5,4).
Nosotros podemos enredarnos en discusiones interminables, sumar intentos fallidos y hacer un elenco de esfuerzos que han terminado en nada; pero al igual que Pedro, sabemos qué significa la experiencia de trabajar sin ningún resultado...
Pedro es el hombre que acoge decidido la invitación de Jesús, que lo deja todo y lo sigue, para transformarse en nuevo pescador, cuya misión consiste en llevar a sus hermanos al Reino de Dios, donde la vida se hace plena y feliz.
Pero el mandato de echar las redes no está dirigido solo a Simón Pedro; a él le ha tocado navegar mar adentro, como aquellos en vuestra patria que han visto primero lo que más urge, aquellos que han tomado iniciativas de paz, de vida. Echar las redes entraña responsabilidad. En Bogotá y en Colombia peregrina una inmensa comunidad, que está llamada a convertirse en una red vigorosa que congregue a todos en la unidad, trabajando en la defensa y en el cuidado de la vida humana, particularmente cuando es más frágil y vulnerable: en el seno materno, en la infancia, en la vejez, en las condiciones de discapacidad y en las situaciones de marginación social.


También multitudes que viven en Bogotá y en Colombia pueden llegar a ser verdaderas comunidades vivas, justas y fraternas si escuchan y acogen la Palabra de Dios. En estas multitudes evangelizadas surgirán muchos hombres y mujeres convertidos en discípulos que, con un corazón verdaderamente libre, sigan a Jesús; hombres y mujeres capaces de amar la vida en todas sus etapas, de respetarla, de promoverla.
Y como los apóstoles, hace falta llamarnos unos a otros, hacernos señas, como los pescadores, volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común que es la patria. Bogotá y Colombia son, al mismo tiempo, orilla, lago, mar abierto, ciudad por donde Jesús ha transitado y transita, para ofrecer su presencia y su palabra fecunda, para sacar de las tinieblas y llevarnos a la luz y la vida.
Llamar a otros, a todos, para que nadie quede al arbitrio de las tempestades; subir a la barca a todas las familias, ellas son santuario de vida; hacer lugar al bien común por encima de los intereses mezquinos o particulares, cargar a los más frágiles promoviendo sus derechos.
Pedro experimenta su pequeñez, experimenta lo inmenso de la Palabra y el accionar de Jesús; Pedro sabe de sus fragilidades, de sus idas y venidas, como también lo sabemos nosotros, como lo sabe la historia de violencia y división de vuestro pueblo que no siempre nos ha encontrado compartiendo la barca, tempestad, infortunios.
Pero al igual que a Simón, Jesús nos invita a ir mar adentro, nos impulsa al riesgo compartido, ¡No tengan miedo de arriesgar juntos!, nos invita a dejar nuestros egoísmos y a seguirlo. A perder miedos que no vienen de Dios, que nos inmovilizan y retardan la urgencia de ser constructores de la paz y promotores de la vida. “Navega mar adentro” dice Jesús, que los discípulos se hicieron señas para juntarse todos en la barca, que así sea para este pueblo.
…………



"«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos. Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor." Juan, 15, 1-9.
 “La hermana Leidy de San José, María Isabel y el Padre Juan Felipe nos han dado su testimonio. También cada uno de los que estamos aquí podríamos narrar la propia historia vocacional. Y todos coincidirían en la experiencia de Jesús que sale a nuestro encuentro, que nos primerea y que de ese modo nos ha captado el corazón.
Como dice el Documento de Aparecida: «Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo» (n. 29).  El gozo de evangelizar.
Muchos de ustedes, jóvenes, habrán descubierto este Jesús vivo en sus comunidades; comunidades de un fervor apostólico contagioso, que entusiasman y suscitan atracción. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas; la vida fraterna y fervorosa de la comunidad es la que despierta el deseo de consagrarse enteramente a Dios y a la evangelización (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 107).
... Los jóvenes son naturalmente inquietos y si bien asistimos a una crisis del compromiso y de los lazos comunitarios, son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado. Son muchos y algunos sí son católicos practicantes, otros “al agua rosa” como decía mi abuela, otros no saben si creen o no creen, pero esa inquietud los lleva a hacer algo por los demás, esa inquietud hace llenar los voluntariados de todo el mundo de rostros jóvenes. Hay que encauzar la inquietud…
¿Cómo es la tierra, el sustento, el soporte donde crece esta vid en Colombia? ¿En qué contextos se generan los frutos de las vocaciones de especial consagración?
Seguramente en ambientes llenos de contradicciones, de claroscuros, de situaciones vinculares complejas. Nos gustaría contar con un mundo, con familias y vínculos más llanos, pero somos parte de este cambio de época, de esta crisis cultural, y en medio de ella, contando con ella, Dios sigue llamando.  
A mí que no me vengas con el cuento, de que: “No claro, no hay tantas vocaciones de especial consagración, porque con esta crisis que vivimos…” Aún en medio de esta crisis Dios sigue llamando.
Sería casi evasivo pensar que todos ustedes han escuchado el llamado de Dios en medio de familias sostenidas por un amor fuerte y lleno de valores como la generosidad, el compromiso, la fidelidad o la paciencia (cf. Exhort. ap. Amoris laetitia, 5). Algunos sí, pero no todos. Algunas familias, quiera Dios que muchas, son así.

Pero tener los pies sobre la tierra es reconocer que nuestros procesos vocacionales, el despertar del llamado de Dios, nos encuentra más cerca de aquello que ya relata la Palabra de Dios y de lo que tanto sabe Colombia: «Un sendero de sufrimiento y de sangre […] la violencia fratricida de Caín sobre Abel y los distintos litigios entre los hijos y entre las esposas de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, llegando luego a las tragedias que llenan de sangre a la familia de David, hasta las múltiples dificultades familiares que surcan la narración de Tobías o la amarga confesión de Job abandonado» (ibíd., 20).
Y desde el comienzo ha sido así: no piensen en la situación ideal, esta es la situación real. Dios manifiesta su cercanía y su elección donde quiere, en la tierra que quiere, y como esté en ese momento, con las contradicciones concretas, como Él quiere.
Él cambia el curso de los acontecimientos al llamar a hombres y mujeres en la fragilidad de la historia personal y comunitaria. No le tengamos miedo, a esta tierra compleja. Anteanoche una chica con capacidades especiales en el grupo que me dió la bienvenida en la Nunciatura, habló que el núcleo de lo humano está en la vulnerabilidad, y explicaba por qué.
Y a mí se me ocurrió preguntarle ¿Todos somos vulnerables? “Sí, todos”, ¿Pero hay alguien que no es vulnerable? Me contestó “Dios”. Pero Dios quiso hacerse vulnerable y quiso salir a callejear con nosotros, quiso salir a vivir nuestra historia tal como era...
Y esta vid —que es la de Jesús— tiene el atributo de ser la verdadera. Él ya utilizó este término en otras ocasiones en el Evangelio de Juan: la luz verdadera, el verdadero pan del cielo, o el testimonio verdadero. Ahora, la verdad no es algo que recibimos —como el pan o la luz— sino que brota desde adentro.
Somos pueblo elegido para la verdad, y nuestro llamado tiene que ser en la verdad. Si somos sarmientos de esta vid, si nuestra vocación está injertada en Jesús, no puede haber lugar para el engaño, la doblez, las opciones mezquinas. Todos tenemos que estar atentos para que cada sarmiento sirva para lo que fue pensado: para dar frutos. ¿Yo estoy dispuesto a dar frutos?

Desde los comienzos, a quienes les toca acompañar los procesos vocacionales, tendrán que motivar la recta intención, es decir, el deseo auténtico de configurarse con Jesús, el Pastor, el amigo, el esposo. Cuando los procesos no son alimentados por esta savia verdadera, que es el Espíritu de Jesús, entonces hacemos experiencia de la sequedad y Dios descubre con tristeza aquellos tallos ya muertos.
Las vocaciones de especial consagración mueren cuando se quieren nutrir de honores, cuando están impulsadas por la búsqueda de una tranquilidad personal y de promoción social, cuando la motivación es «subir de categoría», apegarse a intereses materiales, que llega incluso a la torpeza del afán de lucro. Lo dije ya en otras ocasiones y lo quiero repetir como algo que es verdad y es cierto: no se olviden, el diablo entra por el bolsillo, siempre.
Esto no es privativo de los comienzos, todos nosotros tenemos que estar atentos porque la corrupción en los hombres y las mujeres que están en la Iglesia empieza así, poquito a poquito, luego —nos lo dice Jesús mismo— se enraíza en el corazón y acaba desalojando a Dios de la propia vida.
«No se puede servir a Dios y al dinero» (Mt 6,21.24), Jesús dice “no se puede servir a dos señores”, como si solo hubiera dos señores en el mundo. No se puede servir a Dios y al dinero. Jesús le da categoría de “señor” al dinero, que quiere decir, que si te agarra no te suelta. Será tu Señor y el de tu corazón, ¡cuidado!
No podemos aprovecharnos de nuestra condición religiosa y de la bondad de nuestro pueblo para ser servidos y obtener beneficios materiales. Hay situaciones, estilos y opciones que muestran los signos de sequedad y de muerte: cuando es eso ¡No pueden seguir entorpeciendo el fluir de la savia que alimenta y da vida!
El veneno de la mentira, el ocultamiento, la manipulación y el abuso al Pueblo de Dios, a los frágiles y especialmente a los ancianos y niños no pueden tener cabida en nuestra comunidad; cuando un consagrado, una consagrada, una comunidad, una institución llámese parroquia o lo que sea, opta por ese estilo es una rama seca, solo hay que sentarse y esperar que el Señor la venga a cortar. Pero Dios no solo corta; la alegoría continúa diciendo que Dios limpia la vid de imperfecciones. ¡Tan linda que es la poda, duele, pero es linda!. La promesa es que daremos fruto, y en abundancia, como el grano de trigo, si somos capaces de entregarnos, de donar la vida libremente…
La buena noticia es que Él está dispuesto a limpiarnos. La buena noticia es que todavía no estamos terminados, que estamos en proceso de fabricación, que como buenos discípulos estamos en camino.
¿Cómo va cortando Jesús los factores de muerte que anidan en nuestra vida y distorsionan el llamado? Invitándonos a permanecer en Él; permanecer no significa solamente estar, sino que indica mantener una relación vital, existencial, de absoluta necesidad; es vivir y crecer en unión fecunda con Jesús, fuente de vida eterna.
Permanecer en Jesús no puede ser una actitud meramente pasiva o un simple abandono sin consecuencias en la vida cotidiana, siempre trae una consecuencia…


1. Permanecemos en Jesús tocando la humanidad de Jesús:
Con la mirada y los sentimientos de Jesús, que contempla la realidad no como juez, sino como buen samaritano; que reconoce los valores del pueblo con el que camina, así como sus heridas y sus pecados; que descubre el sufrimiento callado y se conmueve ante las necesidades de las personas, sobre todo cuando estas se ven avasalladas por la injusticia, la pobreza indigna, la indiferencia, o por la perversa acción de la corrupción y la violencia.
Con los gestos y las palabras de Jesús, que expresan amor a los cercanos y búsqueda de los alejados; ternura y firmeza en la denuncia del pecado y el anuncio del Evangelio; alegría y generosidad en la entrega y el servicio, sobre todo a los más pequeños, rechazando con fuerza la tentación de dar todo por perdido, de acomodarnos o de volvernos solamente administradores de desgracias.
¡Cuántas veces escuchamos hombres y mujeres consagrados que parece que en vez de administrar gozo, alegría, crecimiento, vida, administran desgracia y se la pasan lamentándose de las desgracias de este mundo, es la esterilidad de quien es incapaz de tocar la carne sufriente de Jesús!.
2. Permanecemos contemplando su divinidad:
Despertando y sosteniendo la admiración por el estudio que acrecienta el conocimiento de Cristo porque, como recuerda San Agustín, no se puede amar a quien no se conoce (cf. La Trinidad, Libro X, cap. I, 3). Privilegiando para ese conocimiento el encuentro con la Sagrada Escritura, especialmente el Evangelio, donde Cristo nos habla, nos revela su amor incondicional al Padre, nos contagia la alegría que brota de la obediencia a su voluntad y del servicio a los hermanos.
Yo les quiero hacer una pregunta pero no me la respondan, se la responde cada uno a sí mismo ¿Cuántos minutos o cuantas horas leo el Evangelio, la Escritura por día? Se la contestan.
Quien no conoce las Escrituras, no conoce a Jesús. Quien no ama las Escrituras, no ama a Jesús (cf. San Jerónimo, Prólogo al comentario del profeta Isaías: PL 24,17). ¡Gastemos tiempo en una lectura orante de la Palabra! En auscultar en ella qué quiere Dios para nosotros y para nuestro pueblo.
Que todo nuestro estudio nos ayude a ser capaces de interpretar la realidad con los ojos de Dios, que no sea un estudio evasivo de los aconteceres de nuestro pueblo, que tampoco vaya al vaivén de modas o ideologías.
Que no viva de añoranzas ni quiera encorsetar el misterio, que no quiera responder a preguntas que ya nadie se hace y dejar en el vacío existencial a aquellos que nos cuestionan desde las coordenadas de sus mundos y sus culturas.
Permanecer y contemplar su divinidad haciendo de la oración parte fundamental de nuestra vida y de nuestro servicio apostólico. La oración nos libera del lastre de la mundanidad, nos enseña a vivir de manera gozosa, a elegir alejándonos de la superficialidad, en un ejercicio de auténtica libertad. En la oración crecemos en libertad, en la oración aprendemos a ser libres.
La oración nos saca de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una experiencia religiosa vacía y nos lleva a ponernos con docilidad en las manos de Dios para realizar su voluntad y hacer eficaz su proyecto de salvación.
Y en la oración, yo les quiero aconsejar una cosa también: pidan, contemplen, agradezcan, intercedan, pero también acostumbrense a adorar.  No está muy de moda adorar, acostúmbrense a adorar, a aprender a adorar en silencio. Aprendan a orar así.
Seamos hombres y mujeres reconciliados para reconciliar. Haber sido llamados no nos da un certificado de buena conducta e impecabilidad; no estamos revestidos de una aureola de santidad. ¡Ay el religioso, el consagrado, el cura o la monja que vive con cara de estampita. Por favor!
Todos somos pecadores, todos necesitamos del perdón y la misericordia de Dios para levantarnos cada día; Él arranca lo que no está bien y hemos hecho mal, lo echa fuera de la viña y lo quema, nos deja limpios para poder dar fruto. Así es la fidelidad misericordiosa de Dios para con su pueblo, del que somos parte. Él nunca nos dejará tirados al costado del camino, nunca.
Dios hace de todo para evitar que el pecado nos venza y que después nos cierre las puertas de nuestra vida a un futuro de esperanza y de gozo, Él hace de todo para evitar eso y si no lo logra se queda al lado hasta que se me ocurra mirar para arriba porque me doy cuenta que estoy cayendo, así es Él.
3. Finalmente, hay que permanecer en Cristo para vivir en la alegría:
Permanecer para vivir en alegría. Si permanecemos en Él, su alegría estará con nosotros. No seremos discípulos tristes y apóstoles amargados. Lean el final de Evangelii Nuntiandi, nos aconseja esto. Al contrario, reflejaremos y portaremos la alegría verdadera, el gozo pleno que nadie nos podrá quitar, difundiremos la esperanza de vida nueva que Cristo nos ha traído.
El llamado de Dios no es una carga pesada que nos roba la alegría. ¡Qué pesada!, a veces sí pero no nos roba la alegría, a través de ese peso también nos da la alegría. Dios no nos quiere sumidos en la tristeza, uno de los malos espíritus que se apoderaban del alma que ya anunciaban los monjes del desierto, Dios no nos quiere sumidos en el cansancio que vienen de las actividades mal vividas, sin una espiritualidad que haga feliz nuestra vida y aun nuestras fatigas.
Nuestra alegría contagiosa tiene que ser el primer testimonio de la cercanía y del amor de Dios. Somos verdaderos dispensadores de la gracia de Dios cuando transparentamos la alegría del encuentro con Él.
En el Génesis, después del diluvio, Noé planta una vid como signo del nuevo comienzo; finalizando el Éxodo, los que Moisés envió a inspeccionar la tierra prometida, volvieron con un racimo de uvas de este tamaño, signo de esa tierra que manaba leche y miel.
Dios se ha fijado en nosotros, en nuestras comunidades y familias. Están aquí presente y me parece de muy buen gusto que estén los padres y las madres de los consagrados, los sacerdotes y las religiosas.
El Señor ha puesto su mirada sobre Colombia: ustedes son signo de ese amor de predilección. Nos toca ahora ofrecer todo nuestro amor y servicio unidos a Jesucristo, que es nuestra vid. Y ser promesa de un nuevo inicio para Colombia, que deja atrás diluvios, como el de Noé, diluvios de desencuentro y violencia, que quiere dar muchos frutos de justicia y de paz, de encuentro y de solidaridad.
Que Dios los bendiga; que bendiga la vida consagrada en Colombia. Y no se olviden de rezar por mí para que me bendiga también. Gracias.



miércoles, 21 de junio de 2017

14. Discernir el llamado de Dios desde la Palabra y los testimonios de llamado.

14. La Vocación desde los testimonios Bíblicos de llamado.

Introducción

Hermanos: este es un material para la animación vocacional. En este momento tienes diez fichas, de las cuales hay, en general, una misma estructura conformada en cuatro momentos, así: describir, reflexionar, sintetizar y compartir.  En el primero quien anima hace una introducción o presentación del trabajo, en qué consiste la dinámica que se va a seguir. El joven participa de una presentación general del texto bíblico indicado en la Ficha, da algunas herramientas para comprender el contexto en el que fue escribo. El segundo paso, es un trabajo personal en el que lo esencial es el encuentro del joven con un texto bíblico que describe la vocación de un personaje importante de la Biblia. El joven se acerca al texto, lo interioriza, lo ora. En el tercer momento se tiene un trabajo para compartir con quien acompaña el proceso a partir de unas preguntas para cada caso. El último paso es una síntesis que ha de hacer tanto el joven que realiza la ficha como quien acompaña el proceso. En esta instancia basta con tomar conciencia de lo que ha pasado en el trabajo de reflexión.  En esta dinámica aparecen dos elementos que son relevantes, el trabajo personal y grupal que vive el joven como experiencia y la tarea de acompañar a quienes la viven. 


Guía N° 1

“VOCACIÓN DE MOISÉS”

Cita Bíblica: Ex 3, 1-15
Introducción:

Este texto describe el llamado que Dios hace a Moisés. Aparecen en él elementos importantes tales como: la vida cotidiana de Moisés y ahí el Mensajero de Dios le habla; el fuego simboliza tanto la naturaleza divina, como presencia de Dios mismo. Así, el fuego indica que se está dando una manifestación de Dios; otro elemento es el llamado mismo de Dios, que lo hace por el nombre, no es impersonal, sino directo a través de un diálogo. El llamado se realiza en un contexto sagrado, con lo cual se da la importancia que tiene el Encuentro y el talante del diálogo entre Dios, quien toma la iniciativa y Moisés quien experimenta la cercanía Dios dejándose encontrar por él.  

3,1: Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; una vez llevó el rebaño más allá del desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. 3,2: El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
  3,3: Moisés dijo:
   —Voy a acercarme a mirar este espectáculo tan admirable: cómo es que no se quema la zarza.
  3,4: Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:
   —Moisés, Moisés. Respondió él:
   —Aquí estoy.
  3,5: Dijo Dios:
   —No te acerques. Quítate las sandalias de los pies, porque el sitio que pisas es terreno sagrado.
  3,6: Y añadió:
   —Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.
   Moisés se tapó la cara temeroso de mirar a Dios.
  3,7: El Señor le dijo:
   —He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. 3,8: Y he bajado a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel, el país de los cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos.
  3,9: La queja de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. 3,10: Y ahora, anda, que te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas.
  3,11: Moisés replicó a Dios:
   —¿Quién soy yo para acudir al Faraón o para sacar a los israelitas de Egipto?
  3,12: Respondió Dios:
   —Yo estoy contigo, y ésta es la señal de que yo te envío: que cuando saques al pueblo de Egipto, darán culto a Dios en esta montaña.
  3,13: Moisés replicó a Dios:
   —Mira, yo iré a los israelitas y les diré: el Dios de sus padres me ha enviado a ustedes. Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?
  3,14: Dios dijo a Moisés:
   —Soy el que soy. Esto dirás a los israelitas: Yo soy me envía a ustedes.
  3,15: Dios añadió a Moisés:
   —Esto dirás a los israelitas: El Señor Dios de sus padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a ustedes. Éste es mi nombre para siempre: así me llamarán de generación en generación.


Reflexión

Describir:

1.      La condición de esclavitud de Israel. ¿Cómo es la situación del pueblo?

2.      El papel de Moisés frente a la liberación de su pueblo.
¿Cómo llamó Dios a Moisés? ¿Por qué Dios se vale de un hombre frágil como Moisés?

3.      Características de la vocación de Moisés
¿Cómo Dios llama a Moisés? ¿Cómo fue su respuesta? ¿Qué hubiese pasado si él se niega a hacer lo que Dios le pide?


Preguntas para compartir


Reflexionar

¿Hay algo de la realidad actual que te inquieta?
¿Cómo te sientes ante la posibilidad de ser escogido para transformar tu realidad?
¿Cuál sería la llamada que Dios te está haciendo en este momento de tu vida?
¿Qué crees que necesitas para responder al llamado que Dios hace en tu interior?
¿De qué manera Dios sigue preocupado por los problemas humanos?


Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar

Haz una síntesis en una hoja en la que describas lo más importante de lo que has descubierto en esta experiencia.




Guía N° 2
“RUT LA MOABITA”



Cita Bíblica: Rut 1, 1-22

Introducción:
Este texto se ubica en un contexto difícil en la vida de Israel como Pueblo. Hay hambre y entra en escena una familia: Emilec y Noemí tienen dos hijos y tienen que ir a Moab para sobrevivir. Noemí queda viuda, sus hijos se casan y les pasa lo mismo. Por tamo, queda Noemí con sus nueras buscando cómo sobrevivir. De las nueras sobresale Rut, una moabita, quien, en un acto de fidelidad renuncia a su tierra, a su religión para acompañar a su suegra Noemí. Aparecen palabras muy finas para expresar esta fidelidad en un contexto de hambre: “A donde tú vayas, iré yo, donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tú Dios será mi Dios”. Con esta poesía bella el texto resalta la calidad humana de Rut, su fidelidad y, sobre todo, la capacidad de entrega amorosa. La amistad entre dos mujeres se convierte en espacio de manifestación de Dios. Es un texto bello que vale la pena la meditación. ¡Que logres aprovecharlo al máximo!  

1,1: En tiempo de los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre emigró, con su mujer y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. 1,2: Se llamaba Elimélec; su mujer, Noemí, y sus hijos, Majlón y Kilión. Eran efrateos, de Belén de Judá. Llegados a la campiña de Moab, se establecieron allí. 1,3: Elimélec, el marido de Noemí, murió, y quedaron con ella sus dos hijos, 1,4: que se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orfá y la otra Rut. Pero al cabo de diez años de residir allí, 1,5: murieron también los dos hijos, Majlón y Kilión, y la mujer se quedó sin marido y sin hijos.
  1,6: Al enterarse de que el Señor había atendido a su pueblo dándole pan, Noemí con sus dos nueras emprendió el camino de vuelta desde la campiña de Moab. 1,7: En compañía de sus dos nueras salió del lugar donde residía, y emprendieron el regreso al país de Judá. 1,8: Noemí dijo a sus dos nueras:
   —Váyanse, vuelvan cada una a la casa de su madre. Que el Señor las trate con piedad, como ustedes lo hicieron con mis muertos y conmigo. 1,9: El Señor les conceda vivir tranquilas en casa de un nuevo marido.
   Y las abrazó. Ellas, rompiendo a llorar, 1,10: le respondieron:
   —¡De ningún modo! Volveremos contigo a tu pueblo.
  1,11: Noemí insistió:
   —Regresen, hijas mías. ¿Por qué quieren venir conmigo? ¿Yo ya no voy a tener más hijos que puedan casarse con ustedes? 1,12: Vayan, hijas mías, vuélvanse, que soy demasiado vieja para casarme. Y aunque pensara que me queda esperanza, y me casara esta noche, y tuviera hijos, 1,13: ¿van a esperar a que crezcan, van a renunciar, por ellos, a casarse? No, hijas. Mi suerte es más amarga que la de ustedes, porque la mano del Señor se ha desatado contra mí.
  1,14: De nuevo rompieron a llorar. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí.
  1,15: Noemí le dijo:
   —Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella.
  1,16: Pero Rut contestó:
   —No insistas en que te deje y me vuelva. A donde tú vayas, yo iré, donde tú vivas, yo viviré; tu pueblo será el mío, tu Dios será mi Dios; 1,17: donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Sólo la muerte podrá separarnos, y si no, que el Señor me castigue.
  1,18: Al ver que se empeñaba en ir con ella, Noemí no insistió más. 1,19: Y siguieron caminando las dos hasta Belén. Cuando llegaron, se alborotó toda la población, y las mujeres decían:
   —¡Si es Noemí!
  1,20: Ella corregía:
   —No me llamen Noemí. Llámenme Mara, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura. 1,21: Partí llena de bienes, y el Señor me trae vacía. No me llamen Noemí, que el Señor me afligió, el Todopoderoso me maltrató.
  1,22: Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la cosecha de la cebada cuando llegaron a Belén.


Reflexión

Descubrir:

1.      Que la voz de Dios se descubre en los acontecimientos cotidianos

¿Por qué Elimélec y su familia emigraron a Moab?
¿Cómo se mezcló la familia de Elimélec con los Moabitas?
¿Qué opción tenían Orfá y Rut en su vida?

2.      La generosidad de Rut

¿Cómo responde Rut al llamado que Yahvé le hacía?

3.      La docilidad y la libertad de la respuesta de Rut

     ¿Estableció alguna condición Rut a su suegra?
     ¿Sabía que le depararía el destino?

Preguntas para Compartir

Reflexionar

Menciona las actitudes de Rut qué más llamaron tu atención.

¿Te ha pedido Dios que sacrifiques algo en tu vida para ayudar o servir?

¿Cómo te has sentido después de hacer un sacrificio grande?

¿De qué manera la amistad entre Rut y Nohemí se convierte en experiencia de encuentro con Dios?
¿Has descubierto algo de Dios con tus amigos más cercanos?

Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar

Haz una síntesis en una hoja en la que describas lo más importante de lo que has descubierto en esta experiencia.





Guía N° 3
“DIOS ELIGE A SAMUEL”

Cita bíblica: 1 Samuel, 3, 1 – 14.

Introducción

Aquí aparece la revelación de Dios a Samuel, hijo de Ana. Esta mujer no podía tener hijos, sin embargo, por su fe y oración abandonada en Dios, se le concede ser madre. Ella, en un acto de respuesta fiel a Dios, decide consagrar a su hijo. Lo que ella tanto anheló, ahora decide ponerlo en manos de su Creador. Samuel es llamado por Dios. No es fácil para él descubrir quién le llama y para qué; confunde la voz de Dios con la de Elí y éste le ayuda a discernir de dónde procede el llamado. Este proceso termina con una confesión de fe: “Aquí estoy porque me has llamado”. Ante esta disponibilidad Dios le encomienda una misión. Ésta comienza con la convicción profunda que Dios está con Samuel y sus palabras serán el alimento, la fuerza y la inspiración para que este joven sea testigo de Dios.


3,1: El niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La Palabra del Señor era rara en aquel tiempo y no abundaban las visiones. 3,2: Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse y no podía ver. 3,3: Aún no se había apagado la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el santuario del Señor, donde estaba el arca de Dios. 3,4: El Señor llamó:
   —¡Samuel, Samuel!
   Y éste respondió:
   —¡Aquí estoy!
  3,5: Fue corriendo adonde estaba Elí, y le dijo:
   —Aquí estoy; vengo porque me has llamado.
   Elí respondió:
   —No te he llamado, vuelve a acostarte.
  3,6: Samuel fue a acostarse, y el Señor lo llamó otra vez. Samuel se levantó, fue a donde estaba Elí, y le dijo:
   —Aquí estoy; vengo porque me has llamado.
   Elí respondió:
   —No te he llamado, hijo; vuelve a acostarte.
  3,7: Samuel no conocía todavía al Señor; aún no se le había revelado la Palabra del Señor. 3,8: El Señor volvió a llamar por tercera vez. Samuel se levantó y fue a donde estaba Elí, y le dijo:
   —Aquí estoy; vengo porque me has llamado.
   Elí comprendió entonces que era el Señor quien llamaba al niño, 3,9: y le dijo:
   —Anda, acuéstate. Y si te llama alguien, dices: Habla, Señor, que tu servidor escucha.
   Samuel fue y se acostó en su sitio. 3,10: El Señor se presentó y lo llamó como antes:
   —¡Samuel, Samuel!
   Samuel respondió:
   —Habla, que tu servidor escucha.
  3,11: Y el Señor le dijo:
   —Mira, voy a hacer una cosa en Israel, que a los que la oigan les retumbarán los oídos. 3,12: Aquel día ejecutaré contra Elí y su familia todo lo que he anunciado sin que falte nada. 3,13: Comunícale que condeno a su familia definitivamente, porque él sabía que sus hijos maldecían a Dios y no los reprendió. 3,14: Por eso juro a la familia de Elí que jamás se expiará su pecado, ni con sacrificios ni con ofrendas.

Reflexión

Descubrir:

1.      Dios llama a Samuel pero éste para descubrir que Dios quien llama necesita de la ayuda de Elí.
¿En qué momento Dios llama a Samuel?
¿Qué le dice Dios a Samuel?
¿Por qué razón Samuel en las dos primeras llamadas no descubre que es Dios quien lo llama?

  1. Los criterios de Dios son diferentes a los de los hombres:

¿Qué pasó cuando Samuel descubrió el llamado de Dios?
¿Qué pasa en su vida?
¿Cuál es la preocupación de Dios que está detrás del llamado que él le hace a Samuel?


Preguntas para compartir

Reflexionar

  1. ¿Por qué razón crees que el llamado de Dios se descubre en la relación entre Elí, Samuel y Dios?
  2. ¿A través de qué personas has conocido a Dios?
  3. ¿Qué importancia tienen las personas o la comunidad para descubrir el llamado de Dios?


Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar

Haz una síntesis en una hoja en la que describas lo más importante de lo que has descubierto en esta experiencia.




Guía N° 4

“DIOS ELIGE A DAVID”




Cita Bíblica: 1Sam 16,1-13

16,1: El Señor dijo a Samuel:
   —¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.
  16,2: Samuel contestó:
   —¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará.
   El Señor le dijo:
   —Llevarás una ternera y dirás que vas a hacer un sacrificio al Señor. 16,3: Convidarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga.
  16,4: Samuel hizo lo que le mandó el Señor.
   Cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo fueron ansiosos a su encuentro:
   —¿Vienes en son de paz?
  16,5: Respondió:
   —Sí, vengo a hacer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio.
   Purificó a Jesé y a sus hijos y los convidó al sacrificio.
  16,6: Cuando ellos llegaron, Samuel vio a Eliab, y pensó:
   —Seguro que el Señor tiene delante a su ungido.
  16,7: Pero el Señor le dijo:
   —No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia. El Señor ve el corazón.
  16,8: Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel, y Samuel le dijo:
   —Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.
  16,9: Jesé hizo pasar a Samá, y Samuel dijo:
   —Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.
  16,10: Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel, y Samuel le dijo:
   —Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.
  16,11: Luego preguntó a Jesé:
   —¿Se acabaron los muchachos?
   Jesé respondió:
   —Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.
   Samuel dijo:
   —Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.
  16,12: Jesé mandó a buscarlo y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo.
   Entonces el Señor dijo a Samuel:
   —Levántate y úngelo, porque es éste.
  16,13: Samuel tomó el frasco de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento invadió a David el Espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Samuel, por su parte, partió de regreso a Ramá.



Introducción:
Este llamado de Dios se ubica en un contexto de crisis de liderazgo que vive Israel como pueblo. Como fundamento está la preocupación de Dios por el dolor del pueblo. Por eso se fija en un nuevo orientador, un nuevo guía; en el más pequeño de los hijos de Jesé. Para conocer a quién elige Dios, se requiere de un largo discernimiento. La mirada de Dios se centra en el corazón y no en las apariencias. David será un rey líder que une a Israel, también será un hombre que se equivoca, que comente una gran injusticia, pero experimenta el perdón de Dios, se deja corregir, se deja moldear poco a poco por Dios. Así se convierte en un hombre referente en toda la historia del pueblo.
Reflexión

Descubrir:

1.      Dios utiliza mediaciones humanas para llamar a cada quién.
¿Qué situación vivía el reino de Israel en ese momento?
¿Qué le dice Yahvé a Samuel?
Describir cómo Yahvé acompaña a Samuel en todo momento.
Observar cómo Samuel fue un instrumento dócil de Yahvé.

2.      Los criterios de Dios son diferentes a los de los hombres:

¿Qué pasó cuando Samuel vio a Eliab, qué pensó?
¿Qué le dice Yahvé?
¿Qué observa Yahvé al elegir a alguien?

3.      Dios llama y acompaña

¿Con qué signo se manifestó el llamado a David?
¿Qué expresaba el signo de la unción?
¿De qué manera iba a acompañar Yahvé a David?

Preguntas para compartir

Reflexionar

1.      ¿Alguna vez Dios te ha llamado a hacer algo (en tu familia, escuela, trabajo o en tu parroquia)?, ¿Cómo descubriste que Dios te llamaba a eso?, ¿Te considerabas el mejor para realizar eso?
2.      ¿Qué criterios tiene el mundo actual para elegir a un líder?
3.      ¿Qué criterios, crees tú, que tiene Dios para elegirte a ti como su seguidor?



Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar

Haz una síntesis en una hoja en la que describas lo más importante de lo que has descubierto en esta experiencia.




Guía N° 5

“ VOCACIÓN DE JEREMÍAS”




Cita Bíblica Jr 1, 4-19

Introducción:
La Vocación de Jeremías presenta unas características nuevas a las descritas en las fichas anteriores. Aquí lo particular consiste en que Dios ya conoce por entero la vida de Jeremías. Incluso, antes de que él mismo tomara consciencia de sí, Dios ya lo ha elegido. Por tanto, aquí la vocación es una confirmación de la decisión y elección de Dios. Aparece un diálogo en el relato de vocación con una estructura típica bien conocida. Dios habla y presenta un proyecto para el llamado luego la persona llamada presenta una objeción. En este caso Jeremías dice: “soy un muchacho”; luego aparece una contra respuesta de Dios, quien le dice que eso no importa, pues adonde “yo te envíe, irás, no tengas miedo, porque yo estoy contigo para salvarte”. Así, el profeta recibe la autoridad de Dios y es su presencia cierta que acompaña la que determina el proceso vocacional de Jeremías. Tú puedes tener una objeción ante el llamado de Dios, pero lo determinante de todo esto es el deseo que él tiene de salvarte y salvar a muchos del pueblo. Por el pueblo Dios forma y consagra a un profeta para que éste comunique el mensaje de salvación. Lo que está en juego es nada menos que la salvación que Dios ofrece al profeta y al pueblo.

1,4: El Señor me dirigió la palabra: 1,5: —Antes de formarte en el vientre te elegí, antes de salir del seno materno te consagré y te nombré profeta de los paganos. 1,6: Yo repuse: —¡Ay Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho. 1,7: El Señor me contestó: —No digas que eres un muchacho: que a donde yo te envíe, irás; lo que yo te mande, lo dirás. 1,8: No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte —oráculo del Señor—. 1,9: El Señor extendió la mano, me tocó la boca y me dijo: —Mira, yo pongo mis palabras en tu boca, 1,10: hoy te establezco sobre pueblos y reyes, para arrancar y arrasar, destruir y demoler, edificar y plantar. 1,11: El Señor me dirigió la palabra: —¿Qué ves, Jeremías? Respondí: —Veo una rama de almendro. 1,12: Me dijo: —¡Has visto bien! Porque estoy atento para cumplir mi palabra. 1,13: De nuevo me dirigió la palabra: —¿Qué ves? Respondí: —Veo una olla hirviendo que se derrama por el lado del norte. 1,14: Me dijo: —Desde el norte se derramará la desgracia sobre todos los habitantes del país. 1,15: Voy a llamar a todas las tribus del norte —oráculo del Señor—: Vendrá y pondrá cada uno su asiento frente a las puertas de Jerusalén, en torno a sus murallas y frente a los poblados de Judá. 1,16: Entablaré juicio contra ellos por todas sus maldades: porque me abandonaron, quemaron incienso a dioses extranjeros y se postraron ante las obras de sus manos. 1,17: Y tú ármate de valor, levántate, diles lo que yo te mando. No les tengas miedo; que si no, yo te meteré miedo de ellos. 1,18: Yo te convierto hoy en ciudad fortificada, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y los terratenientes; 1,19: lucharán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo para librarte —oráculo del Señor—.

Reflexión

Dios ha llamado a Jeremías desde la eternidad: “Antes de haberte formado yo en el vientre, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.”
Jeremías responde con resistencia: “ ¡Ah, Señor Yahvé, mira que no sé expresarme, pues soy un muchacho!”
Dios vuelve a confirmar el llamado: “Irás adonde yo te envíe, y dirás todo lo que yo te ordene”. Dios le promete a Jeremías estar con él.
Dios le expresa su misión a Jeremías comenzando por  un gesto simbólico:                 “Entonces, alargó Yahvé su mano y tocó mi boca” y luego el oráculo: “Mira que he puesto mis palabras en tu boca. Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar”.
Los cuatro símbolos:

  1. La rama de almendro y el oráculo asegura a Jeremías que Dios vigila sobre él.

  1. La olla hirviendo y el oráculo afirma que la desgracia llegará por el septentrión.

  1. Cíñete la cintura y levántate, mientras que el oráculo repite que no tenga miedo, que no se asuste.

  1. La plaza fuerte, la muralla de bronce, y el oráculo advierte que Jeremías no será vencido porque el Señor está con él.


Preguntas por equipos

Reflexionar en Equipos de trabajo


Equipo 1.

Lee Jr 11, 18-23 y responde: al cumplir con el mandato de Yahvé, ¿qué situación rodeaba a Jeremías que lo hacía compararse con un cordero manso?

Equipo 2.

Lee Jr 15, 10-21 y responde: ¿Por qué Jeremías le dice a Yahvé que se ha vuelto para él “arroyo engañoso”?

Equipo 3.

Lee Jr 17, 14-18 y responde: ¿Qué pide Jeremías a Yahvé? y ¿Por qué?

Equipo 4.

Lee Jr 18, 18-23 y responde: ¿Por qué Jeremías expresa un sufrimiento muy intenso en este pasaje?




Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar

Haz una síntesis en una hoja en la que describas lo más importante de lo que has descubierto en esta experiencia.






ALGUNAS VOCACIONES ARTICULARES EN EL NUEVO TESTAMENTO

Guía N° 6

“JESÚS ES QUIEN LLAMA”

Cita Bíblica: Marcos 3, 13-19

INTRODUCCIÓN

En el siguiente texto aparece Jesús como el Maestro que llama a unos hombres para constituirlos en apóstoles. Para ello sube al monte a orar. “Subir al monte” significa ir al centro de la vida, al encuentro con s Abbá, su Padre. Cada vez que Jesús va a realizar algo esencial en su ministerio se ponen en contacto con Dios, en quien halla la inspiración y la fuerza para llevar a cabo su misión. Los llamó para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar. Aquí está el horizonte esencial de todo aquél que desee entrar en la dinámica de Jesús: “Estar con Él”. Los cual significa compartir su estilo de vida, vivir como Él” para “enviarlos a predicar”, es decir, para trabajar contra las fuerzas que se oponen a los designios de Dios. Instituye a Doce, como las Doce Tribus, éstos serán el nuevo pueblo de la nueva alianza, quienes tienen nombre propio y nueva misión.


3,13: Subió a la montaña, fue llamando a los que él quiso y se fueron con él.
  3,14: Nombró a doce [a quienes llamó apóstoles] para que convivieran con él y para enviarlos a predicar 3,15: con poder para expulsar demonios.
  3,16: [Nombró, pues, a los Doce]. A Simón lo llamó Pedro; 3,17: a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, a quienes llamó Boanerges, que significa hijos del trueno; 3,18: Andrés y Felipe; Bartolomé y Mateo; Tomás, Santiago de Alfeo y Tadeo; Simón el cananeo 3,19: y Judas Iscariote, el que también le traicionó.

Reflexión

Describir:

1.      Jesús sube al monte. ¿Qué significa esta acción de Jesús de cara a lo que va hacer?

2.      Instituyó Doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a Predicar. ¿Qué indica que el discípulo llamado tiene como misión primera “estar con Jesús”. ¿Qué significa estar con Jesús? La misión segunda es ser enviado a predicar. ¿sobre qué debe predicar el discípulo según la lógica presentada por el texto de Marcos? ¿Qué importancia tiene el momento primero dentro de la predicación?

3.       Llamó a los doce y les puso nombre. ¿Por qué es importante para Marcos resaltar el nombre que Jesús otorga a cada uno de sus discípulos?


Preguntas para compartir


Reflexionar

¿En algún momento de tu vida has sentido la necesidad de estar solo para reflexionar y orarle a Dios? ¿Qué importancia tiene la oración para un discípulo de Jesús?

¿Crees que es posible ser discípulo de Jesús sin estar con él, sin compartir su modo de vida, sin hacer oración, es decir, sin estar en relación directa y continua con Dios?

¿Por qué crees que es necesario que haya en la Iglesia discípulos que estés dispuestos a ir a predicar?


Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar

Haz una síntesis en una hoja en la que describas lo que descubriste y por qué razón es en todo llamado es Jesús quien toma la iniciativa.




Guía N° 7
“SENTIDO DEL LLAMADO”

Cita Bíblica: Mateo 10, 7 – 10.

INTROUDCCIÓN

En el Evangelio de Mateo el llamado de Jesús a sus discípulos está marcado por la autoridad que da Jesús a cada uno de ellos para expulsar a los espíritus inmundos y para curar a los enfermos. Aparecen los nombres de los apóstoles y algunas indicaciones sobre la forma como han de realizar la misión que se les encomienda. Es fundamental en ésta mostrar la cercanía del Reino, curar enfermos, resucitar muertos y expulsar las fuerzas malignas gratuitamente porque la autoridad recibida ha sido por pura Gracia. Además de esto quienes son llamados han de poner su seguridad en Jesús y no en sus propios recursos; por esta razón no deben llevar ni plata ni oro, ni alforja para el camino. Es Dios quien va delante de ellos.

10,7: Y de camino proclamen que el reino de los cielos está cerca. 10,8: Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios. Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar. 10,9: No lleven en el cinturón oro ni plata ni cobre, 10,10: ni provisiones para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón. Que el trabajador tiene derecho a su sustento.
Reflexión

Describir:

1.      Proclamar que el Reino de Dios está cerca. ¿Qué significa la cercanía del Reino? ¿Por qué esto se convierte en el sentido del llamado para un discípulo de Jesús?

2.      Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos. Estas son las tareas reales de los discípulos. Qué importancia tienen en el lugar donde vives? ¿Consideras que estas tareas de responden en algo a los dolores de los seres humanos que conoces en tu pueblo, comunidad o Familia? ¿Consideras que esta labor la está realizando la Iglesia actual?  ¿Cuáles son los dolores más agudos de nuestro pueblo?

3.      Lo recibieron gratis, denlo gratis. ¿Qué significa la gratuidad con que se recibe el llamado y con la cual hay que realizar la misión?

Preguntas para compartir


Reflexionar

¿Cuáles son las urgencias del Reino hoy en el lugar donde vives?
¿Cómo responder a los dolores que vive el pueblo?
¿Cómo está la Iglesia de cara a los grandes problemas del ser humano de hoy?
¿Te compromete en algo el sufrimiento de ser humano? ¿A qué te llama Jesús hoy? ¿Cuál es tu misión?

Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar

Haz una síntesis en una hoja en la que describas la importancia del llamado y de que haya personas comprometidas con las urgencias del Reino hoy.



Guía N° 8

“CONDICIONES DEL LLAMADO: CONVERSIÓN DE LAS MOTIVACIONES ”

Cita Bíblica: Marcos 10, 35 – 44.

Introducción

Aquí Marcos describe una dificultad seria que tienen los discípulos de Jesús: las motivaciones de Jesús son muy distintas a lo que buscan los hijos de Zebedeo. Ellos quieren estar con Jesús, lo cual es válido, pero ocupando los puestos de importancia; El Maestro quiere que ellos estén dispuestos a entregar, si es preciso, hasta la propia vida. Jesús les muestra que ellos pueden hacer lo que Jesús les pide, pero los puestos de importancia en el Reino lo otorga sólo Dios. Es decir, al discípulo sólo le corresponde entregar su vida por amor y las consecuencias que esto tiene sólo las conoce Dios.


10,35: Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
   —Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.
  10,36: Les preguntó:
   —¿Qué quieren de mí?
  10,37: Le respondieron:
   —Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
  10,38: Jesús replicó:
   —No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber la copa que yo he de beber o recibir el bautismo que yo voy a recibir?
  10,39: Ellos respondieron:
   —Podemos.
   Jesús les dijo:
   —La copa que yo voy a beber también la beberán ustedes, el bautismo que yo voy a recibir también lo recibirán ustedes; 10,40: pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado.
  10,41: Cuando los otros lo oyeron, se enojaron con Santiago y Juan.
  10,42: Pero Jesús los llamó y les dijo:
   —Saben que entre los paganos los que son tenidos por gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños y los poderosos imponen su autoridad.
  10,43: No será así entre ustedes; más bien, quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás; 10,44: y quien quiera ser el primero que se haga sirviente de todos.

Reflexión

Describir:

1.      Queremos que cuando estés en tu gloria nos sientes, uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. ¿Qué buscan los discípulos? ¿Por qué los puestos de honor son importantes para ellos? ¿Qué producen las motivaciones distorsionadas en la comunidad?

2.      ¿Pueden beber la copa que yo voy a beber? ¿A cuál copa se refiere Jesús? ¿Consideras que tú realmente quieres seguir a Jesús? ¿Qué te motiva a hacerlo? ¿Estarías dispuesto a entregar lo mejor de ti para que el nombre de Dios sea conocido? ¿Qué motivaciones erróneas pueden haber en un joven que dice tener vocación?

3.      No ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera ser grande entre ustedes tendrá que ser su servidor. ¿Qué ve Jesús en el mundo y qué desea para la comunidad de discípulos que está formando? ¿Crees que es posible formar una comunidad como la que Jesús desea?


Preguntas para compartir


Reflexionar

¿Qué aporta para tu vida la expresión de Jesús: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”? ¿Qué importancia tiene esto para la humanidad?

En el contexto donde vives, ¿has visto personas que entregan su vida como Jesús lo pide? Describe quién es y cuál es el aporte que esa persona hace a la gente?

Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar
Elabora una reflexión y una oración que sinteticen lo que has aprendido en la reflexión del texto.




Guía N° 9
“PABLO SE DEJA ENCONTRAR POR JESÚS”

Cita Bíblica: Hechos 9, 3 – 19.

Introducción

Esta es la descripción que hace Lucas de la vocación de San Pablo. Es fundamental aquí que la iniciativa la toma Jesús y Pablo se deja encontrar, transformar por Él y esta transformación que experimenta lo constituye en un nuevo apóstol. Del relato es relevante la pregunta de Jesús: “¿Por qué me persigues?”. Jesús se identifica con aquéllos a quienes Pablo está persiguiendo; y también convienen resaltar la respuesta de Pablo: “¿Quién eres, Señor?” Ésta es pregunta y, al mismo tiempo, confesión de fe porque a Aquél a que pregunta se le reconoce como Señor. Desde ahora Pablo ya no será un perseguidor, sino un apóstol que se ha dejado transformar por el encuentro con el Resucitado. Éste que lo tenía todo claro y definido ahora necesita de un hermano, de Ananías, para que le diga lo que debe hacer.


9,3: Iba de camino, ya cerca de Damasco, cuando de repente lo deslumbró una luz que venía del cielo. 9,4: Cayó en tierra y oyó una voz que le decía:
   —Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
  9,5: Contestó:
   —¿Quién eres, Señor?
   Le dijo:
   —Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 9,6: Ahora levántate, entra en la ciudad y allí te dirán lo que debes hacer.
  9,7: Los acompañantes se detuvieron mudos, porque oían la voz pero no veían a nadie. 9,8: Saulo se levantó del suelo y, al abrir los ojos, no veía. Lo tomaron de la mano y lo hicieron entrar en Damasco, 9,9: donde estuvo tres días, ciego, sin comer ni beber.
  9,10: Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. En una visión le dijo el Señor:
   —¡Ananías!
   Respondió:
   —Aquí me tienes, Señor.
  9,11: Y el Señor le dijo:
   —Encamínate a la Calle Mayor y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso: lo encontrarás orando.
  9,12: En una visión Saulo contemplaba a un tal Ananías que entraba y le imponía las manos y en ese momento recobraba la vista.
  9,13: Ananías respondió:
   —Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y contar todo el daño que ha hecho a los consagrados de Jerusalén. 9,14: Ahora está autorizado por los sumos sacerdotes para arrestar a los que invocan tu nombre.
  9,15: Le contestó el Señor:
   —Ve, que ése es mi instrumento elegido para difundir mi nombre entre paganos, reyes e israelitas. 9,16: Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre.
  9,17: Salió Ananías, entró en la casa y le impuso las manos diciendo:
   —Saulo, hermano, me envía el Señor Jesús, el que se te apareció cuando venías por el camino, para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo.
  9,18: Al instante se le cayeron de los ojos como unas escamas, recobró la vista, se levantó, se bautizó, 9,19: comió y recobró las fuerzas. Y se quedó unos días con los discípulos de Damasco.

Reflexión

Describir:

1.      Sucedió que, yendo de camino, de repente, le envolvió una luz venida del cielo. ¿Hacia dónde va Pablo? ¿Qué va a hacer? ¿Por qué su misión es tan importante para él? ¿Qué significa que una luz lo envolvió?  ¿Qué indica para ti esa expresión? ¿Qué indica que la luz viene del cielo?

2.      Cayó en tierra. Confrontar esto con las siguientes citas bíblicas: Mt 17,6; ¿Qué significa caer por tierra o postrarse? ¿De qué manera se relaciona esta acción con la llamada de Dios? ¿Qué le pasa al ser humano cuando Dios le habla?

3.      ¿Por qué me persigues? ¿Quién habla? ¿Por qué no se pregunta ¿Por qué persigues a mis discípulos? ¿Por qué esta confrontación es tan importante para Pablo?

4.      ¿Quién Eres, Señor? Esta es la respuesta de Pablo. ¿Qué importancia tiene esta pregunta en un proceso de llamado y de encuentro con Jesús?

5.      Aunque tenía los ojos bien abiertos, Saulo no podía ver. ¿Cómo interpretas tú esta ceguera temporal de Pablo? Pablo antes del encuentro con Jesús tenía bien claras las cosas, lo que debía hacer, pero ahora está ciego. ¿Qué significa esto para la vida de

6.      Fe de Pablo? ¿A nivel vocacional en qué momento el llamado está como Pablo, sin ver?

7.      Recobró la vista; se levantó y fue bautizado. ¿Qué indica este momento dentro del proceso de conversión de Pablo? ¿Qué significa que Pablo, quien tenía todo claro, doctor de la ley necesite ayuda de un hombre sencillo como Ananías y, que además, lo bautice? ¿Qué indica volver a ver? ¿Pablo vuelve a ver todo de la misma manera que antes o algo ha cambiado?

Preguntas para compartir


Reflexionar

¿Qué aporta para vida de fe el proceso mediante el cual Pablo se deja encontrar por Jesús?

De todo lo que has reflexionado, ¿Qué es lo que más aporta para tu relación con el Señor?
¿Qué cambios significativos debes realizar en tu camino “hacia Damasco”?
¿A qué compromiso concreto te motiva la reflexión del texto?


Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar
Redacta un texto en el que sintetices el proceso vivido por Pablo y en el que describas a qué te compromete el Señor después de la reflexión realizada.



Guía N° 10
“UN HOMBRE RICO DICE NO AL LLAMADO”

Cita Bíblica: Marcos 10, 17 – 22.

En esta cita se describe la negación que hace un hombre rico al llamado de Jesús. Al parecer, es un hombre bueno porque desea heredar, nada más ni nada menos, que la vida eterna. Sin embargo, este hombre, no quiere dejar su estilo de vida, sus riquezas y manera de pensar. Esto le impide entrar en la dinámica que le propone Jesús. La conclusión del relato es clara y precisa: Es muy difícil para un rico entrar en la dinámica del Reino. Para esto se requiere desprendimiento y estar dispuesto a cambiar el modo de vivir.  El hombre rico se va triste de nuevo a sus bienes y a su vida corriente.


10,17: Cuando se puso en camino, llegó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
   —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar vida eterna?
  10,18: Jesús le respondió:
   —¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios. 10,19: Conoces los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no jurarás en falso, no defraudarás; honra a tu padre y a tu madre.
  10,20: Él le contestó:
   —Maestro, todo eso lo he cumplido desde la adolescencia.
  10,21: Jesús lo miró con cariño y le dijo:
   —Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme.
  10,22: Ante estas palabras, se llenó de pena y se marchó triste; porque era muy rico.
Reflexión

Describir:

1.      ¿Qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna? ¿Qué importancia tiene esta pregunta para el hombre que se acerca a Jesús? ¿Qué indica la actitud de postrarse ante Jesús? ¿Te has hecho esta pregunta en algún momento? ¿Lograr relacionar el significado de la pregunta con el sentido de toda llamada al Seguimiento de Jesús, de qué manera?

2.      Nadie es bueno sino Dios. ¿qué te dice esta respuesta de Jesús? ¿Por qué Jesús corrige al doctor que conoce perfectamente la ley? 

3.      Jesús, fijando en él su mirada, le amó. ¿Qué significa la forma de mirar de Jesús? ¿En tu vida te has encontrado con la mirada amorosa del Maestro de Nazaret?

4.      Anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres. ¿Qué indica esto para alguien que quiere alcanzar la vida eterna? ¿Por qué un discípulo que quiera asumir el llamado de Jesús debe desprenderse de lo que tiene para entrar en la dinámica de Jesús?

5.      Abatido por estas palabras se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. ¿Por qué resulta tan difícil para este hombre desprenderse de sus posesiones? ¿Qué significa su tristeza? ¿De verdad quería alcanzar la vida eterna? ¿Qué te dice a ti la propuesta de Jesús? ¿Estarías dispuesto a desprenderte de algo significativo para seguir a Jesús? ¿Qué desprendimientos tienes que hacer? ¿qué indica para ti la posibilidad de marcharse entristecido diciéndole no a Jesús?

Preguntas para compartir

Reflexionar

¿Es posible hoy una Iglesia pobre para los pobres?
¿Por qué las riquezas según Jesús se convierten en un peligro para entrar en la dinámica del Reino?
¿Deseas una vida sencilla sin posesiones para seguir al Maestro que deseas que entres en la dinámica de la vida eterna? 

Síntesis para compartir con quien acompaña


Sintetizar: Haz una reflexión por escrito en la que expreses qué significa el desprendimiento a la hora de decirle sí a Jesús.