martes, 18 de abril de 2017

8. 3. San Damián desde sus cartas 1 a 60.

Sus cartas, la vida desde sus escritos… 

1.- “No creáis, queridos padres, que el abrazar este santo estado se debe a querer hacer mi propia voluntad, yo os aseguro que la Divina Providencia lo quiere...”[1]

2.“Sabéis, queridos padres, que todos debemos elegir el estado para el cual Dios nos ha predestinado para ser eternamente felices. He ahí por qué no os podéis afligir a causa de mi vocación....”[2]

3.- “¡Oh!, queridos padres, la esperanza de encontrar muy pronto en la gloria, no solamente a Meke[3], Genie y a tantos otros fieles amigos que nos han marcado el camino, y también a todos y a toda la familia de la que yo he hecho un sacrificio al Señor, me anima en mis abatimientos, me da fuerza en mis trabajos y me hace suspirar a cada instante por el momento en el que mi alma, separada del cuerpo, podrá ir a reunirse con los coros de los Santos, para allá cantar, junto con ellos y con todos vosotros, los cánticos celestes que durante toda la eternidad no cesarán jamás.”[4]

4.- “La llegada de uno de nuestros obispos misioneros nos ha dado la ocasión de poder celebrar en nuestra capilla la Misa Pontifical... Creo que dentro de poco este celoso misionero va a volverse a Oceanía a su Misión. Probablemente se llevará algunos de entre nosotros con él. ¿No os gustaría que fuese yo uno de ellos...?[5]

5.- “La experiencia que tengo de la Misericordia divina me hace esperar que, con la gracia de Dios, usted lo podrá cumplir fácilmente, e incluso si lo hace de buena voluntad, encontrará en ello más gozo y más alegría, que cuanta haya podido encontrar hasta ahora en los negocios de este mundo, a los que ha dedicado toda su vida....?[6]

6.- “Después de tres días de Ejercicios Espirituales en París, dejamos la casa madre con valor verdaderamente apostólico.... Es un sacrificio grande para un corazón que ama tiernamente a sus padres, a su familia, a sus hermanos y a este país que lo ha visto nacer. Pero la voz que nos ha invitado, que nos llama a hacer generosamente esta ofrenda  de todo lo que tenemos, es la voz misma de Dios. Es nuestro Salvador mismo, el que nos dice como a sus primeros apóstoles: ‘Id y enseñad a todas las naciones, enseñándole a observar todos mis mandamientos. Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos’...”[7]

6a.-         “Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos.” Estas palabras de nuestro Divino Salvador, son para nosotros muy consoladoras.  Jesucristo está de una manera particular con los misioneros. Es Él quien dirige todos sus pasos, quien los preserva de todo peligro; es Él quien manda al viento calmarse, al mar serenarse, a las fieras huir, a los enemigos del alma, el demonio, el mundo y la carne, dejarnos en paz.  Es Él quien en medio de las tribulaciones, penas y contradicciones, nos hará gozar de un reposo. El hombre, que nunca ha hecho la experiencia de ello, no puede hacerse una idea de las gracias destinadas al misionero. Son tan grandes que las mayores dificultades y apuros no le turban más.[8]
7.- “Ella (la presencia del Señor) se siente, pues, ya en medio de nosotros, lanzados en medio de un mar agitado; no solamente no sentimos miedo, como a menudo sucede a los navegantes, sino que sentimos una alegría inconcebible cuando estamos una media hora juntos: nos cansamos de reír y de hacer bromas.” [9]

8.- “No tengáis la menor inquietud sobre nuestra suerte. Estamos en las manos de Dios, de Dios todopoderoso, que nos ha tomado bajo su protección. Mirad, lo que os pido es que recéis a menudo para que nos dé una feliz travesía y el valor de cumplir en todo, por doquier y siempre, su santa voluntad; en ello está toda nuestra vida... Es esta voluntad la que se nos muestra en el Evangelio como el camino, estrecho pero dulce, que conduce al cielo...”[10]

9.- “Adiós, queridos padres. En lo sucesivo no tendremos más el gozo de abrazarnos,  pero quedaremos unidos por el tierno amor y cariño que nos anima a los unos para con los otros. En nuestras oraciones, sobretodo,  pensemos a menudo los unos en los otros y unámonos siempre en los Sagrados Corazones de Jesús y de María, en los que yo quedo siempre vuestro hijo amado.”[11]

10.- “Mis queridos padres, en reconocimiento de todo el bien que habéis hecho por mí, os envío una fotografía mía con marco, que encontraréis en nuestra casa de Lovaina.”[12]

11.- “Tened la bondad de rezar cada noche un rosario por los misioneros. Adiós, queridos padres, adiós... Vivid siempre como cristianos fervorosos. Caminad siempre por el buen camino. Es mi último deseo.  Que el cielo bendiga vuestra ancianidad y que la Santísima Virgen os conceda la gracia de una santa muerte y de una eternidad feliz; esto es lo que yo pediré todos los días para vosotros. Adiós, os abrazo con cariño.”[13]

12.- “A pesar de los vientos impetuosos y de las grandes tempestades, que a menudo nos han amenazado, desembarcamos sanos y salvos en el puerto de Honolulú, el 19 de marzo. En parte, gracias a vuestras fervientes oraciones, queridos padres, hemos tenido una travesía feliz, pues os aseguro que la Divina Providencia nos ha protegido visiblemente durante todo nuestro viaje. Varias veces, sobre todo en los lugares peligrosos, hemos sentido la protección de nuestro Divino Salvador, que ha prometido estar siempre con sus apóstoles y misioneros hasta el fin de los tiempos.”[14]


13.- “El 2 de febrero, fiesta de la Purificación, la Virgen María vino en nuestra ayuda, cambió el viento y después avanzamos a grande velocidad todo derecho hacia las islas Sandwich...”[15]

14.- “Me queda pediros que roguéis mucho por mí, pues seré ordenado sacerdote dentro de poco, e iré a habitar en medio de un pueblo no civilizado e incrédulo; comprenderéis fácilmente que para ello necesito grandes gracias.”[16]

15.- “Pedid por mi todos los días a Dios que pueda perseverar siempre en su santo servicio, que sea un buen misionero y que después de haber trabajado por largo tiempo en la viña del Señor, pueda, en vuestra compañía, ir a contemplarlo para siempre.” [17]

16.- “Recuerda las emociones vividas el día que tuviste el honor de subir por primera vez al altar para inmolar la Víctima Santa de nuestra Salvación. Lo mismo fue para mí, con la diferencia de que tú te encontrabas rodeado de padres y hermanos, formados durante mucho tiempo en la religión, mientras que los míos eran todos nuevos cristianos, llegados de todas las partes para ver a sus nuevos padres espirituales, por los que ellos habían suspirado tanto para que viniesen a defenderlos contra los lobos, que les persiguen por todas las partes...”[18]

17.- “Además, si mi corazón no hubiese sido tan duro como lo es, me parece que se habría fundido como la cera, pues tan fuerte fue la emoción que tuve al dar por primera vez el Pan de Vida a un centenar de personas, muchas de los cuales se habrían quizás arrodillado anteriormente ante sus antiguos dioses, y ahora, vestidos de blanco, se acercaban con tanta modestia al Altar...”[19]

18.- Generalmente admiten de buena fe que los calvinistas y los católicos son los dos buenos, idea que a menudo es difícil quitársela. Si Dios nos enviase aquí un sacerdote como el buen Cura de Ars, pronto habrían desaparecido las ovejas descarriadas.. Sobre todo en medio de los volcanes de Puna es donde yo debería tener siempre este amor puro de Dios, ese celo ardiente en el que J. M. Vianney, cura de Ars, ardía por la salvación de las almas durante su vida...”[20]

19.- “¡Oh, mi querido hermano!, te suplico, tanto por mí como por mis pobres ovejas, reza y haz que recen por nosotros, para que nuestro divino Salvador se digne encender en nuestros corazones ese fuego que El vino a traer a la tierra y que tanto desea que arda...”[21]

20.- “Si tu pudieses contribuir a que este fuego se encendiera en el corazón del pastor, ¡ay, tan frío a veces!, ¡cuántos enfermos y ancianos iría a buscar  para hacerlos renacer en el agua y el Santo Espíritu, antes de que se vayan al otro mundo! ¡Cuántos niños y  personas ignorantes arrancaría de las manos de los ministros heréticos! y para todos esos nuevos bautizados, querido hermano, si a su vez tu pudieses contribuir a que este fuego divino se encendiera en sus corazones, ¡qué de frutos de salvación y de santidad harías madurar para el cielo!...”[22]

21.- “Sí, haz rezar por todas partes por tu hermano, lanzado sobre las playas lejanas de Oceanía a la búsqueda de ovejas perdidas, para que él mismo no sucumba a tantas tentaciones como le rodean, y para que la unción de la gracia, acompañando a sus palabras, pueda hacer que entre gran número de ovejas perdidas en el redil de la Iglesia católica y así conducirlas a la patria celestial...”[23]

22.- “El día de nuestra separación, cuando nos despedimos por última vez en esta tierra, fue muy penoso para mí. Jamás olvidaré, queridos padres, lo que ocurrió en mi corazón, cuando os apretaba entre mis brazos por última vez. El sacrificio sin duda era grande, tanto por vuestra parte como por la mía, pero como lo hicimos únicamente para la mayor gloria de Dios y la salvación, quizá, de un grande número de almas sumergidas en la impiedad y en la herejía, ¡sintámonos felices, queridos padres!. No nos arrepintamos jamás de nuestra separación sobre esta tierra de exilio. Al contrario, bendigamos la gran bondad de Dios, por haberse dignado escoger uno, y quizás dos de vuestros hijos, para la grande obra apostólica de la conversión de los infieles.”[24]

23.- “Desde los primeros días, después de mi llegada a las islas Sandwich, me puse a aprender la lengua del país con más empeño todavía del que en otro tiempo puse en el estudio del francés, latín e inglés. Hoy día estoy al corriente, gracias a la ayuda del Espíritu Santo que, como en otros tiempos a los apóstoles, concede también sus dones a los que trabajan por la misma causa (la propagación del Evangelio); predico y confieso actualmente en lengua canaca como nuestro párroco en flamenco.”[25]

24.- “Heme aquí sacerdote, heme aquí pues misionero. Heme aquí puesto en un país corrompido, idólatra. ¡Qué grandes son mis obligaciones como sacerdote! ¡Qué grande debe ser mi celo como misionero! ¡Qué pureza de costumbres y qué rectitud de juicio debo tener!.  ¡Ay!, queridos padres, ¿quién soy yo, que en mi infancia os he causado tanta pena con mi vida libre, que no he cumplido como debía mis obligaciones de simple cristiano?, ¿cómo las cumpliré como sacerdote misionero? No olviden a este pobre sacerdote, corriendo día y noche por los volcanes de Sandwich a la búsqueda de las ovejas extraviadas. Rezad día y noche por mí, os lo suplico. Que recen también los otros, pues si Dios me retirase por un momento su gracia, me vería al instante sumergido en el mismo vicio del que quiero sacar a los otros. Pedid pues todos los días en vuestras fervientes oraciones la gracia de la perseverancia para mí, que estoy rodeado por tantos peligros. Si el Señor está conmigo, nada tengo que temer y todo lo podré (como San Pablo) en Aquel que me conforta...”[26]

25.- “Si el Señor está conmigo nada tengo que temer y podré todo, como San Pablo, en Aquel que me conforta... Adiós, queridos padres, separados corporalmente, unámonos a menudo en el espíritu, sobre todo en la oración; no tengan la menor inquietud por mí, pues cuando se sirve a Dios se es siempre feliz.”[27]

25a.- “Estoy ciertamente en situaciones difíciles[28], sobre todo en relación a las iglesias, pero... son los corazones los que deben ser ganados en primer lugar para Dios y cambiados en templos espirituales, después la construcción y el adorno material de los templos llegará por si mismo. Esta conversión de los corazones será realidad pronto en los habitantes de Puna, si Dios se digna convertir primero el corazón de su pastor como El convirtió el corazón de……….; pero ¡ay! rece, reverendo padre, para que el hermano Damián se dé todo a Dios y se entregue a su servicio hasta su último suspiro. El haber comenzado no es nada, perseverar es lo difícil. Es únicamente de la gracia de Dios de la que debo esperar esta perseverancia. Esta gracia no me faltará, estoy seguro, siempre que yo no me oponga.  Rece y haga rezar por mí, reverendo padre. Yo, por mi parte, haré todo lo que dependa de mí.[29]

26.- “Aquí, en lugar de ser dirigido, hay que dirigir a los demás, pero lo que a menudo resulta más difícil es conservar, en medio de mil preocupaciones y miserias, el espíritu de recogimiento y de oración...”[30]

27.- “¡Cómo temblaba al subir por primera vez al altar!, ¡qué emoción al mandar por primera vez al Verbo Eterno descender entre mis manos! ¡qué de sentimientos sobrenaturales y extraños hasta entonces para mí, al distribuir el Pan de Vida en mi primera Misa a 150 o 200 personas, de las que un gran número se habrían, quizá, postrado a menudo delante de sus antiguos ídolos, y que ahora, todos vestidos de blanco, se acercaban con tanta modestia y respeto a la santa Mesa...!”[31]

28.- ¡Cuántas ovejas extraviadas hay en mi distrito, muy Rev. Padre!  Solo un pequeño número ha entrado en el redil. Si nuestro Buen Pastor se dignara dar a su indigno ministro aquel celo ardiente de San Francisco Javier, o del Santo Cura de Ars, ¡cuánta gente habría para bautizar,  cuántos ignorantes para instruir,  cuántos pecadores para sacarlos del fango del vicio! Rece, muy Rev. Padre, y haga que recen, por favor, por el pueblo de Puna y por su débil pastor.  Pues si Dios no convierte los corazones, aunque haga el misionero todo lo que pueda, todos sus esfuerzos serán inútiles. No somos más que instrumentos en las manos de Dios. Amo mucho considerarme como tal y actuar en consecuencia¡Cuántas veces durante estos tres últimos meses, he estado conducido por no sé quién a pequeñas cabañas, separadas del camino, para asistir a algún anciano o a algún enfermo antes de morir!..”[32]

29.- “Me encuentro muy feliz aquí; y aunque hay mucha pobreza y miseria, Dios bondadoso se digna darme también consuelos, que yo nunca me había esperado...”[33]

30.- “(Para visitar mi distrito, enormemente grande) montando un buen caballo me confío a la divina Providencia, y pido a mi ángel de la guarda que sea mi guía como lo hizo en otro tiempo con Tobías...”[34]

31.- “Es precisamente en los lugares pobres y abandonados de este tipo, donde Dios me proporciona siempre los mayores consuelos...”[35]

32.- Con todo esto que te he escrito, puedes juzgar sobre mis ocupaciones exteriores. Como puedes ver, no tengo tiempo para aburrirme. En cuanto al bien que de ello resulte para el bien y la salvación de las almas, es al Maestro de la viña a quien toca hacer que crezca, el misionero no es más que un simple obrero al que toca plantar y regar. A veces crece, otras veces no, pero lo que sé es que si no se planta no crecerá nada, a no ser zarzas y espinas...”[36]

33.- “No tenemos aquí gran número de celosos misioneros, buenos obreros. Si tú, querido hermano, no puedes venir a ayudarnos prepáranos tus buenos novicios, ejercítales bien, tanto en los ejercicios corporales como espirituales. Saca de ellos buenos religiosos, muy sólidos en todas las virtudes. Enséñales sobre todo a compartir las penas de los pobres pecadores, bien sea con oraciones continuas, bien con exhortaciones oportunas.”[37]

34.- Y ustedes, queridos Padres de Lovaina, a quienes debo mi educación religiosa, que me han conducido con tanta paciencia por los senderos difíciles de la vida apostólica, no olviden al pobre Hno. Damián.  Recen, y hagan rezar también a los demás, todos los días por mí, pues como saben soy joven, tengo mis flaquezas, en cada momento estoy expuesto a caer en las trampas de la serpiente infernal. Solamente la gracia puede sostenerme en esta guerra continua a la que me he entregado contra el diablo y sus partidarios (los herejes)...”[38]

35.- “Sí, queridos Padres, recen todos los días por mi perseverancia, pues de la perseverancia de un misionero depende la salvación de muchas almas. Recen también por mis queridos neófitos, pues ellos también tienen su dificultad para perseverar.  Por mi parte, estén ciertos que jamás olvidaré todo el bien que me han hecho.”[39]

36.- “Vosotros, mis queridos hermanos, acordaos a menudo del hermano Damián, rezad por él. Que cuanto os he escrito no os  asuste. Nuestro Divino Salvador está con sus misioneros. Venid, pues, a trabajar a su viña, pues es muy grande la necesidad de obreros. Cuántos pobres en esta isla os esperan y extienden sus brazos para que vengáis a bautizarlos y a instruirlos. Sed primeramente buenos religiosos y seréis, así lo espero, buenos misioneros.”[40]

 37.- “Me siento feliz cada vez que tengo ocasión de darles noticias mías. Sabrán, pues, mis queridos padres, que en medio del gran Océano Pacífico, en una isla de 150 leguas de circunferencia, tienen un hijo que los ama, un sacerdote que reza todos los días por ustedes, y un misionero que pasa sus días buscando las ovejas perdidas de nuestro Divino Salvador. Hay aquí muchas cruces y miserias, queridos padres, sin embargo me considero muy feliz.”[41]

38.“Mis pobres insulares se sienten muy felices cuando ven llegar a Kamiano y a mí. Yo, por mi parte, los quiero mucho; quisiera dar muy a gusto mi vida por ellos, como nuestro Divino Salvador. No me reservo cuando se trata de ir a visitar enfermos, etc., a 7 u 8 leguas de distancia.”[42]

39.- “Rece y haga que recen por mí, joven misionero de 25 años, para que Dios me preserve de la corrupción del mundo y de la carne y persevere hasta mi último suspiro defendiendo la causa de nuestro divino Salvador y de su esposa la Santa Iglesia romana. Su muy humilde y obediente servidor en los Sagrados Corazones...”[43]

40.- En un mes levanto una capilla, siempre que la caridad me ayude para comprar lo necesario. Cada una costará más de 1.500 fr. y no tengo todavía más que 200 fr. en caja. La Divina Providencia me ayudará en este trabajo, pues lo hago solamente por Dios...”[44]

41.- “En lo que a mí se refiere, amo mucho a mis pobres canacas, a causa de su simplicidad y hago todo lo que puedo por ellos. Por su parte también ellos me aman como los niños aman a sus padres. Gracias a este amor mutuo espero convertirlos a Dios. Pues si ellos aman al sacerdote, amarán fácilmente a Nuestro Señor, del cual el sacerdote es su ministro.”[45]

42.- “Aun cuando estoy totalmente separado de mis hermanos  y tengo que hacer 40 o 50 leguas para ir a confesarme, me siento muy feliz en medio de mis cristianos, a los que llamo mis hermanos (Hoahanan).”[46]

43.- “En cuanto a mí personalmente, tengo el consuelo de decirle que la Divina Providencia me ha protegido siempre en medio de mis correrías, a menudo muy numerosas, tanto por mar como por tierra. Disfruto siempre de muy buena salud. Me parece que ahora estoy enteramente adaptado a la vida misionera en cuanto a lo corporal. Desgraciadamente la vida espiritual parece evaporarse bajo la influencia continua del mal ejemplo y de las dificultades a las que estamos expuestos...”[47]

44.- “¿Cómo llegar a tantas necesidades espirituales y materiales estando sólo? ¿Dónde voy a encontrar el dinero para los materiales? ¿Quién la va a construirla? Me abandono siempre a la divina Providencia. La Virgen María, así como San José, me proporcionarán lo necesario...”[48]

45.- “Como por un lado este puesto es enteramente anormal para la residencia de un solo sacerdote, y por otro lado, el sagrado ministerio pide que se resida aquí, le pido humildemente, muy Rev. Padre, tener en consideración la petición que le hice el año pasado, siempre que las circunstancias se lo permitan. Esperando con resignación que otro sacerdote venga a ayudarme, intentaré hacer todo lo que pueda para mantenerme en el buen camino y de cuidar el rebaño del Señor lo mejor que pueda. Consciente de que Dios no me pide lo imposible me lanzo con decisión a todo sin turbarme... Pida, por favor, a Dios Padre, que se digne confirmarme en gracia como en otro tiempo a los Apóstoles, entonces no habrá peligro. ¡Ah!, soy un pobre miserable, pues todos los días me apercibo de que el hombre animal querría dominarme...”[49]

46.- “Al acabar esta carta, ya demasiado larga, permítame, Rvmo. Padre, renovar en vuestras manos mis tres votos religiosos de Pobreza, Castidad y Obediencia, y quede bien persuadido de que con la gracia de Dios, trataré de ser siempre un verdadero hijo de la Congregación de los Sagrados Corazones. Rece, y haga rezar, por favor, por vuestro muy humilde y obediente servidor...”[50]

47.- “Mi querido hermano, si tú no puedes venir, prepáranos jóvenes robustos, de corazón virtuoso, caritativos e intrépidos, que a su vez continúen aquí la obra de la salvación de las almas; pues, si ahora no podemos hacer  frente a las actuales necesidades, qué será cuando el Señor haya llamado algunos de entre nosotros a la otra vida?  ? Si nosotros, pobres misioneros, no podemos tener en esta vida descanso, espero tendremos al menos algunas horas de descanso, para prepararnos a la terrible hora de la muerte, entre los brazos de un joven misionero que tu formarás para más tarde.[51]

48.- “Ayer tuvimos aquí una bonita fiesta. La Misa de Navidad comenzó a las dos. Mucha iluminación con velas que yo mismo fabriqué... Inspirándome en los tres Evangelios, en este día prediqué: por la mañana sobre ‘Jesús Hombre’, en la Misa Mayor, sobre ‘su divinidad’. Les he animado a imitar a Jesucristo en su humildad, su pobreza y su amor.”[52]

49.- “He tenido también el consuelo de regenerar en el agua del Bautismo ocho catecúmenos adultos. Así es, querido hermano, cómo el misionero en medio de tantas privaciones encuentra también algunos consuelos de los que uno no se puede hacer idea.”[53]

50.- Querido hermano, al terminar esta larga carta ¿qué te diré para expresarte el afecto de mi corazón? ¿dónde están esos tiempos felices que vivimos juntos bajo la tutela de nuestros padres y superiores? ¿y cuando íbamos juntos a la escuela de Werchter y a la universidad de Lovaina? Ha pasado ya el tiempo feliz de la infancia y de la juventud. Estamos en la edad adulta, llamados por Dios a trabajar en la viña del Señor. Tú, sacerdote en Europa, yo en las islas Sandwich. No importa, marchemos derechos en nuestra noble carrera, consolando por doquier a los infelices, instruyendo a los ignorantes  convirtiendo a los pecadores. Mientras celebramos el Santo Misterio de la misa, tratemos de unirnos todos los días en Jesús y recemos el uno por el otro...”[54]

51.- “Vean, pues, que Dios no nos abandona nunca, ni en lo temporal ni en lo espiritual. Tengamos, pues, siempre confianza en El. La santísima Virgen María nos protegerá también en todos los peligros si vivimos siempre como fervientes cristianos. Recemos siempre unos por otros para obtener la gracia de reunirnos de nuevo con Dios en el Cielo...”[55]

52.- También me fui contigo a Flandes y comparé tus viajes deliciosos con los penosos y duros viajes del misionero, sin envidiarte en nada. ¡Ay, cómo todas las alegrías de este mundo enseguida se cambian en dolor!  Mira, algunas semanas después oigo que el R. P. Amando se había ya presentado ante el Tribunal Supremo, en el momento en que yo recibí tu carta en la que me comunicabas su promoción al sacerdocio (Den arme jongen). Su rápida muerte me ha afectado particularmente. ¡Un día pasaremos también nosotros por ahí!  Por tu nombramiento al noviciado de Issy, no sé si debo felicitarte o no!  ¡Qué impenetrables son los designios de la Providencia! En vez de ser un pobre misionero entre los infieles, hete aquí elevado en dignidad. Lo mejor es decir continuamente "Fiat" con mucha resignación.  La voluntad de Dios ante todo.  Por todas partes se puede hacer el bien. Te felicito por estar con el buen P. Filiberto, quien, a pesar de tantos títulos, tendrá siempre un cariño particular en mi corazón...”[56]

53.- “Un misionero no se debe desalentar, por el  poco éxito, al contrario, aunque nos pese debemos llevar la cruz de Jesucristo, no delante de Él, sino detrás de Él, como Simón el Cirineo, hasta la cima del Calvario...”[57]

54.- “He nombrado gran Limosnero a San José. Así espero que este grande santo desempeñará bien su misión procurándome lo necesario (quod sufficit)...”[58]

55.-  “Padre, hace bien en retirarse un poco de las ocupaciones terrestres para cuidar en su ancianidad de la vida futura, meditando a menudo sobre la brevedad del tiempo y la duración de la eternidad.  Es este gran pensamiento el que ha conducido a la mitad de sus hijos al convento. Es este también el motivo  por el que me dedico cada vez más al servicio de Dios, consciente de que el hombre no encuentra el verdadero gozo mas que sirviendo a Dios durante el poco tiempo de esta vida. Así pues, querido padre, y usted también, querida madre, trabajemos juntos para poseer en el otro mundo la vida eterna...”[59]

56.- ¡Bendito sea Dios! pues yo sigo siempre estando feliz y con buena salud en la misión donde me ha puesto el Señor.  En cuanto a mí, no carezco de nada. Recibo mi ropa de París. Nuestro Señor cuida de sus misioneros de una manera especial. La semana pasada la divina Providencia mostró estar de mi parte. Llegado un navío europeo, cada sacerdote recibe provisiones. Nuestro Superior me mandaba en un pequeño barco de aquí lo que necesitaba. En el momento en que este barco llegaba a mi parroquia se incendió y en un instante se quemó todo. El navío estaba cargado con toda clase de preciosas mercancías y nada se salvó, a excepción de los vestidos religiosos de Damián.[60]

57.- “Preparar jóvenes a la vida apostólica es una misión muy noble, pues tal como tu los formarás durante su noviciado, así serán en la misión. Lo sé por experiencia y muchas veces me he felicitado por haber pasado por  las pruebas del noviciado de Lovaina. También, si la necesidad lo requiere, sé quitarme la sotana para ponerme a trabajar en la construcción de capillas.[61]

58.- “Su  muy amable carta circular, del 8 de abril, me ha venido a sacar del estado de pena en el que me encontraba después de la muerte de nuestro  muy querido Padre Eutimio. Sea, muy reverendísimo Padre, el nuevo Padre bendito de los hijos de los Sagrados Corazones. Que Dios le colme cada vez más del espíritu de fortaleza y de prudencia para que pueda conducirnos, con fortaleza y dulzura por los senderos de la vida perfecta. Dígnese aceptar, por favor, entre sus hijos queridos, a un pobre misionero, perdido por así decirlo, en un rincón de la grande isla del Océano Pacífico…”[62]

59.- Igualmente me encantaría conocer algunos detalles sobre nuestra querida Congregación, pero perdone mi curiosidad, no quiero que usted se moleste en absoluto por mí.[63]

60.- “Tenemos el consuelo de vernos todos los meses para confesarnos y consolarnos mutuamente. Aunque el misionero siente de una manera particular la asistencia de Dios, sin embargo el corazón pide esta especie de asistencia exterior de un  hermano para hacer desaparecer ideas negras que engendra el contacto cotidiano con el mundo corrompido. Además durante los días que estamos juntos nuestros pulmones se dilatan con tanta alegría. Después de todo esto nos sentimos más fuertes para dedicarnos de nuevo a nuestro santo ministerio…”[64]



[1] .  Carta nr.6 a sus padres. Braine-le-Comte, 25 diciembre 1858
[2] .  Carta nr.6 a sus padres. Braine-le-Comte, 25 diciembre 1858
[3] .  “Meke”  = ‘abuela’; y  “Génie” = su hermana Eugenia
[4] .  Carta nr. 10 a sus padres. París, 25 de Abril 1861
[5] .  Carta nr.10 a sus padres. París, 25 de Abril 1861
[6] . Carta nr. 11: “Para enviar a nuestros queridos padres, París, Agosto 1861
[7] .  Carta nr. 14, a sus padres. Puerto de Brème, 30 de Octubre 1863
[8] .  Carta nr. 14 a sus padres. Puerto de Breme, 30 de Octubre 1863
[9] .  Carta nr. 14, a sus padres. Puerto de Brème, 30 de Octubre 1863
[10].  Carta nr. 14, a sus padres. Puerto de Brème, 30 de Octubre 1863
[11] . Carta nr. 14, a sus padres. Puerto de Brème, 30 de Octubre 1863
[12] . Carta nr. 14, a sus padres. Puerto de Brème, 30 de Octubre 1863
[13] . Carta nr. 14, a sus padres. Puerto de Brème, 30 de Octubre 1863
[14] . Carta nr. 16, a sus padres. Honolulú, 22 marzo 1864
[15] . Carta nr. 16, a sus padres. Honolulú, 22 marzo 1864
[16] . Carta nr. 16, a sus padres. Honolulú, 22 marzo 1864
[17] . Carta nr. 16, a sus padres. Honolulú, 22 marzo 1864
[18] . Carta nr. 18, a su hermano Pánfilo, Hawaii, 23 Agosto 1864
[19] . Carta nr. 18, a su hermano Pánfilo, Hawaii, 23 Agosto 1864
[20] . Carta nr. 18, a su hermano Pánfilo, Hawaii, 23 Agosto 1864
[21] . Carta nr. 18, a su hermano Pánfilo, Hawaii, 23 Agosto 1864
[22] . Carta nr. 18, a su hermano Pánfilo, Hawaii, 23 Agosto 1864
[23] . Carta nr. 18, a su hermano Pánfilo, Hawaii, 23 Agosto 1864
[24] . Carta nr. 19, a sus padres, Sandwich, 23 Agosto 1864
[25] . Carta nr. 19 a sus padres, Sandwich, 23 Agosto 1864
[26] . Carta nr. 19 a sus padres, Sandwich, 23 Agosto 1864
[27] . Carta nr. 19 a sus padres, Sandwich, 23 Agosto 1864
 [28].-Original en hawaiano: hemahema
[29]-Cart nr. 20ª P. Modesto, Provincial, 23 octubre 1864.
[30] . Carta nr. 21 al Superior General, Hawaii, 1 Noviembre 1864
[31] . Carta nr. 21 al Superior General, Hawaii, 1 Noviembre 1864
[32] . Carta nr. 21 al Superior General, Hawaii, 1 Noviembre 1864
[33] . Carta nr. 21 al Superior General, Hawaii, 1 Noviembre 1864
[34] . Carta nr. 22 a su hermano Pánfilo, Hawaii, marzo 1865
[35] . Carta nr. 22 a su hermano Pánfilo, Hawaii, marzo 1865
[36] . Carta nr. 22 a su hermano Pánfilo, Hawaii, marzo 1865
[37] . Carta nr. 22 a su hermano Pánfilo, Hawaii, marzo 1865
[38] . Al R.P. Wenceslao y Caprasio. Carta nr. 22, Hawaii, marzo 1865
[39] . Al R.P. Wenceslao y Caprasio. Carta nr. 22, Hawaii, marzo 1865
[40] . A los estudiantes y novicios. En Carta nr. 22, Hawaii, marzo 1865
[41] . Carta nr. 23 a sus padres. Sandwich, …Marzo 1865
[42] . Carta nr. 23 a sus padres. Sandwich, …Marzo 1865
[43] . Carta nr. 24, al Rvmo. P. Eutimio Rouchouze. Islas Sandwich, 23 Octubre 1865
[44] . Carta nr. 26 a sus padres. Islas Sandwich, 24 de Octubre 1865
[45] . Carta nr. 26 a sus padres. Islas Sandwich,  24 de Octubre 1865
[46] . Carta nr. 26 a sus padres. Islas Sandwich,  24 de Octubre 1865
[47] . Carta nr. 32, al Rvmo. P. Eutimio Rouchouze. Hawaii,  Kohala, 20 diciembre 1866
[48] . Carta nr. 32, al Rvmo. P. Eutimio Rouchouze. Hawaii,  Kohala, 20 diciembre 1866
[49] . Carta nr. 32, al Rvmo. P. Eutimio Rouchouze. Hawaii,  Kohala, 20 diciembre 1866
[50] . Carta nr. 32, al Rvmo. P. Eutimio Rouchouze. Hawaii,  Kohala, 20 diciembre 1866
[51] . Carta nr. 33, a su hermano Pánfilo, Hawaii, Distr. Kohala, 22 diciembre 1866
[52] . Carta nr. 33, a su hermano Pánfilo, Hawaii, Distr. Kohala, 22 diciembre 1866
[53] . Carta nr. 33, a su hermano Pánfilo, Hawaii, Distr. Kohala, 22 diciembre 1866
[54] . Carta nr. 33, a su hermano Pánfilo, Hawaii, Distr. Kohala, 22 diciembre 1866
[55] . Carta nr. 34, a sus padres. Islas Sandwich, 15 Enero 1867
[56] . Carta nr. 41, a su hermano Pánfilo, Kohala, Hawaii, Octubre 1867
[57] . Carta nr. 41, a su hermano Pánfilo, Kohala, Hawaii, Octubre 1867
[58] . Carta nr. 41, a su hermano Pánfilo, Kohala, Hawaii, Octubre 1867
[59] . Carta nr. 42, a sus padres. Kohala, Hawaii, Octubre 1867
[60] . Carta nr. 42, a sus padres. Kohala, Hawaii, Octubre 1867
[61] . Carta nr. 52, a Padres de Lovaina. Kohala, Hawaii, Octubre 1868 al 11 Enero 1869
[62] . Carta nr. 63, al M.R.P. Marcelino Bousquet, Kohala, Hawaii, Septiembre 1870
[63] . Carta nr. 63, al M.R.P. Marcelino Bousquet, Kohala, Hawaii, Septiembre 1870
[64] . Carta nr. 64, a su hermano P. Pánfilo. Kohala. Hawaii, 22 


No hay comentarios:

Publicar un comentario